Ya confesé que soy un superficial en otro post y ahora me toca confesar que soy un envidioso.
La cosa es que a mí me gustan las mujeres. Lo de que me gusten las mujeres y no los hombres comprendo que en estos tiempos que corren no sólo está mal visto, sino que, además hace notar que soy una mala persona, pero a mí me parieron así, no es culpa mía, lo siento.
Bueno, pues que yo, que soy soltero, cuando son fechas señaladas tipo San Valentín o Nochevieja (en Nochevieja la gente le da al frote con más ansia) empiezo a sentir como un reconcomimiento por los adentros que es producto de no tener con quién darle al frote y claro, acabo matándome a pajas y eso es malo, porque sé que podría acabar tísico, tonto y ciego.
A mí las parejitas me producen una envidia atroz y me pregunto "¿Por qué no tengo una novia a la que matar a polvos?" Si, ya sé que es una pregunta retórica, que con mirarme al espejo ya encuentro la respuesta, pero he aquí que así me hallo y es que, como un forero me dijo en el post de "Soy un superficial", no es cuestión de qué mano tiene más cayos, que es la derecha, sino de que tengo el cimbrer marcado con la forma de los dedos como si fuera un joystick.