Si, es un tema muy extenso, pero lo podemos delimitar fácilmente:
¿Cuántos hombres conocemos que tienen una fortuna, casas, coches, yates...?
Yo no conozco a ninguno, la inmensa mayoría son personas que viven con un salario muy normalito.
Nos cruzamos por la calle a muchos millonarios?

Yo no y mira que viajo y me muevo mucho, pero nada, millonarios, a no ser que lo disimulen muy bien, ninguno.
¿A qué viene entonces cuestionar lo que podría hacer un hombre con muchos posibles?
¿Qué haría una mujer con muchísimo dinero?
Pues ni idea, yo solo alcanzo a visualizar como es el día a día de una persona que trabaja y llega a fin de mes muy justo/a.
Conozco a parejas donde ambos son médicos, y viven de una manera muy normal, compran donde yo, los veo en el cine, los veo tomando una copa, y desde luego, suelen comprar productos en oferta, porque he coincidido con ellos en más de una ocasión.
O sea, teniendo dos sueldos que son mayores que la media, tienen una casa que están pagando, dos coches de gama media, pagan una hipoteca y a una persona que se ocupa de sus hijos, porque con sus horarios, no hay manera de ocuparse de ellos a tiempo completo.
¿De que niveles adquisitivos estamos hablando?

En este país la inmensa mayoría vivimos de un salario moderado tirando a bajo y los autónomos se las ven y se las desean para llegar a fin de mes.
¿De qué mujeres se habla? ¿A quienes se hace referencia con el titulo del hilo?
La vida no es así, las mujeres no vamos desechando hombres porque no tienen una fortuna, eso es algo que aparece en alguna comedia o en telenovelas.
Una mujer normal con un trabajo normal se enamorará de hombres similares.
Una mujer que sea una Top model o una actriz de esas que cobran cifras astronómicas, se emparejaran con hombres que tengan unos ingresos parecidos a los suyos.
Los demás, o sea, casi todos, nos enamoramos de personas muy normalitas y, desde luego, no vamos mirando la cartera ni las propiedades que tenga.
Ya son ganas de proponer temas en los que las mujeres somos todas unas malas pécoras que nos movemos siempre por intereses económicos.