Recuerdo que hace un tiempo coincidía con una chica de mi pueblo en el pueblo de al lado a desayunar, le invité unas tres veces sin ninguna intención, si no porque a mí me sale así, otra pagó ella, luego volví a pagar varias veces.
De pronto un buen día, ella se sentó sola en otro lugar del bar, supongo que se incomodaría, nunca le pregunté... pero dinerito que me he ahorrado.

Supongo que a veces hacemos las cosas porque nos nace y no siempre es lo correcto.