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Antiguo 28-Aug-2019  
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Muchas veces hay hilos en el foro que hablan de la esperanza o el temor de que el karma ponga las cosas en su sitio.

Y yo me digo: ¿por qué esperar por el karma?. Hay veces que las personas se merecen un escarmiento, un castigo. Y digamos que es venganza si queremos, pero si se trata de que sentimos que no ha habido justicia ¿por qué nos cruzamos de brazos cuando podemos hacer que ese karma sea realidad?

Quiero poner un ejemplo de mi vida. Estaba detrás de una chica, en realidad sólo coqueteos. Era en un lugar dónde coincidíamos. Un día sin embargo la vi acaramelada con otro, casi de un día para otro. Poco antes me coqueteaba con descaro y ahora me ignoraba completamente.

Me quedé a cuadros. Entonces se me ocurrió hablar con ella para al menos salir de dudas sobre qué había sido todo eso. Ella me respondió con un "no sé quién eres, no te conozco". Yo insistí, y luego de manera más amable me quiso seguir convenciendo de su versión. Acepté.

Yo me quedé hecho polvo. ¿De verdad me había montado historias hasta ese punto? Pero entonces empecé a recordar momentos, a unir cabos, incluso a recordar que las cosas de que me había dicho no eran muy coherentes. Investigué un poco, incluso sobre su manera de ser, ahora desde un punto de vista más cerebral.

Llegué a la conclusión de que era una de esas chicas guapas a las que les gusta gustar, pero sobre todo en este caso, cuando se centran en alguien los demás simplemente dejan de existir, como si no importaran, como si sólo fueran sombras sin sentimientos. Y luego, la táctica final aprendida en secundaria o el colegio: si un chico se declara y no interesa di que no lo conoces. Muchas hacen eso.

Me quedé con ese sentimiento de injusticia, pero entonces reaccioné. Nada de esperar el karma. Le hice ver que a mí no me la daba, que si no sabia que existía, según ella, le iba a quedar muy claro. Y fue así, y muchas cosas salieron a la luz, no podía negar que había estado "calentándome". Todo fue de tal manera que nunca más volvió a ese sitio que tanto le gustaba, dónde había pasado tanto tiempo.

No esperé que el karma le hiciera pagar por su coquetería, por su frialdad y por su irresponsabilidad. Ahora estoy seguro de que me recordará siempre, y de hecho cuando nos cruzamos ni siquiera intenta disimular lo que hay. Y sigo yendo por ese sitio al menos de vez en cuando, para que sepa que ese sitio es mi territorio y no va a ser bien recibida. Y si no, que ponga los cojones que nunca ha tenido.

¿Karma? Eso ni sé lo que es. Lo que sí se es el castigo y el escarmiento. Tal vez ya se le han quitado las ganas de coquetear.
 
 


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