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Antiguo 17-Feb-2016  
Usuario Experto
Avatar de Boy1983
 
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Quien me iba a decir a mi que me iba a pasar esto...

Yo que siempre he decidido o renegado, cuando entregarme o no, enamorarme o no, querer o no, sexo o no. Yo que cuando no tengo pareja estable, voy picando y me voy, o me quedo pero me vuelvo a ir, hasta creer encontrar a la adecuada o creer encontrarla.

Ella hizo unos cuantos cientos de kilómetros por mi, para verme, se alojo en un hotel en mi ciudad, ella ni si quiera sabia se iba a poder verme por mis responsabilidades. Solo llevábamos hablando unas semanas, la conocí en una red social por internet, es cierto que por teléfono congeniamos y había cierta conexión. (De mi edad, con dos hijas y divorciada hace relativamente poco y empresaria en su ciudad. Yo, soltero después de unos cuantos años de relación, sin hijos y anclado por trabajo). Quedo con ella, cenamos, un paseo nocturno... llego un beso, a cada cinco metros otro beso... Llegamos hasta su hotel con una excusa de ella, yo no pretendía nada, me dejaba llevar. Paso de todo lo que podía pasar y cuantas veces podrían pasar durante tres días y dos noches, era diferente, sentía que había algo mas que solo sexo. Simplemente fui yo, la trate como trataría a una persona que me importase de verdad, me miraba fijamente y algo perpleja cuando cogia su ropa del suelo y la doblaba delicadamente y la dejaba encima de una mesa, me miraba perpleja cuando la acariciaba despacio mientras la besaba, o tocar su espalda suavemente mientras nos mirábamos. Me miraba perpleja cuando en la ducha la lavaba despacio cada rincón de su cuerpo, todo ello como si nunca antes hubiese disfrutado de esos placeres. Se sentía avergonzada por un pecho caído, por una estría y todo ello por dos embarazos, y demostré con besos que me daba igual, lo que me llama de ella son otras cosas, su corazón, su forma de pensar, y claro esta, cada centímetro de su cuerpo.

Se marcho, y ahora muero de ganas por dentro por volverla a tener entre mis brazos. Se que ambos soñamos despiertos, creo que nunca en mi vida me hubiese planteado poder estar con alguien con dos hijas, que no suponen carga, simplemente comprender y entender que ellas son su prioridad, y luego el resto del mundo.

Y ahora, igual la veo dentro de una semana y media, yendo yo a su encuentro y alojándome en un hotel en su ciudad, recorriendo cientos de kilómetros.

No sé sí desaparecer o dejarme llevar... regalar mi tiempo, mis gestos, mis besos y caricias... mi pensamiento ya es de ella. Siento una presión en el pecho, tengo ganas de ella, siento que me gusta, tiene dos ojos que son imanes para mi que puedo estar horas mirándolos fijamente. Estoy seguro que si la hubiese conocido antes, seria la persona ideal para todo, para compartir, para ser mi compañera, mi amante, mi confidente, la madre de mis hijos... Y dudo, no me siento seguro, distancia, dos hijas...
 
 


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