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Este es un caso muy reciente que trae de cabeza a un amigo muy cercano y que en nuestro círculo encuentra diversas opiniones.
Mi amigo conoció hace tiempo a una chica con pareja. Motivos de trabajo hicieron que la pareja de la chica se marchara durante un mes de la ciudad, tiempo en el que el tonteo aumentó entre ellos. Sexting, insinuaciones, etc. A pesar de ello no fue hasta hace un par de semanas que se desató la tormenta. En una noche de fiesta, ella le invita a su casa después a altas horas de la noche. La historia no pasa de unos sobeteos por el cuerpo. Ella lo cortó diciendo que no podía hacerle esto a su pareja. Sin embargo, dos días después de esto vuelven a tener sexting. Por descontado, la actitud de mi amigo no me ha gustado, sobretodo poniéndome en la posición del novio de la chica. Pero igual de condenable me parece la actitud de la muchacha quien le pide guardar absoluto silencio al respecto, vamos, que el novio no va a saber absolutamente nada al respecto. ¿Se puede considerar esto una infidelidad?
Por una parte, existe cierta premeditación en las cosas, hay una atracción evidente que lleva a, por ejemplo, intercambiar mensajes subidos de tono. Sin embargo, la cosa en persona no fue a más de lo que mencioné en el anterior párrafo. El caso es algo complejo ya que, desde mi punto de vista, algo sucede en la relación de la chica que, estando en una relación estable y conviviendo con su chico, por el mero hecho de estar fuera de casa un tiempo comience a hacer este tipo de cosas a escondidas. E igual de mal me parece mi amigo por fomentarlo cuando es algo que a ninguno nos gustaría que nos pasara.
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