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En los últimos tiempos he ido abriendo algunos hilos, sobre un tipo del trabajo con el que me apetecía tener sexo, sobre si se puede amar y odiar a una persona a la vez y sobre si algunos tratos verbales despreciativos merecían perdón o no. La realidad es que, naturalmente, todos se refieren al mismo individuo (uno de los jefes, no el mío directo) con el que he tenido problemas en el trabajo.
Teníamos una buena relación, pero hubo algo así como una crisis y ahora intentamos volver a la normalidad. El trato es, aparte de algunas chorradas que nos soltamos de vez en cuando, estrictamente profesional, pero llevo como cuatro meses obsesionada con él.
No tengo la menor idea de cómo "seducir" a un hombre, ir con sonrisitas y coqueteos no me sale porque me parece falso y deshonesto, y siempre que me he encontrado ante una situación así he comunicado mis sentimientos, con mayor o menor fortuna, al sujeto, y las reacciones han sido siempre diferentes, aunque coincidentes en que nunca ha ido bien, pero siempre que he hablado claro me he quitado un peso de encima.
Pero ahora dudo porque he de tratar con ese hombre me vaya bien o no; no sé cómo es y no me gustaría que empezara a chismorrear de mí. Para empeorar las cosas, no ha mostrado nunca interés personal en mí y está casado y con hijos, aunque ignoro si tiene la sana costumbre de ser fiel a su mujer.
¿Le hago saber lo que me pasa y me quito el peso de encima y tal vez lo sustituya por variopintos problemas? ¿Callo hasta la muerte y sigo pasando los días angustiada, esperando con ansia cualquier motivo para tratar laboralmente con él y sintiéndome aún peor cuando el trato (que siempre es puntual, no continuo) finaliza hasta nueva orden? ¿Intento acercarme a él con la excusa de tomar unas cañas, etc. algo en lo que soy muy torpe y que me cuesta un montón?
Perdón por el rollo, me ha salido algo largo.
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