Bueno gente, esto es un relato que, aunque ya publique en el foro en su dia, he decidido mover aqui, para que podais leerlo mas comodamente los que gusteis. Es largo, pero espero que os valga la pena

, feliz lectura!.
"LA INVITACION"
HOY
El viejo Ford gris boquea y expira, asfixiado…., los limpia-parabrisas aun se mueven, como los estertores de un pez fuera del agua, batiendo inútilmente el cristal empañado. Un humo acre y aceitoso se cuela por las rejillas de ventilación, el tubo de escape está bloqueado, el radiador ha muerto, la calefacción esta quemándose lentamente, sin llama….sería tan fácil…dormir….pero no puede, no así, aún no.
El hombre, aterido por el glacial frio, baja de la inútil maquina, dejándola abandonada en la carretera sin nombre para que un blanco túmulo de nieve la cubra en su fría mortaja. Hay decisión en sus ojos grises, pero también dolor y un destello febril que guía sus pasos por la blanda alfombra embarrada del arcen.
El cielo parece un colchón sucio, gris y manchado, con rasgaduras en su tela, que dejan ver jirones en forma de nubes. Tensas virutas de este cielo roto caen sobre su cuerpo en fríos cristales, y le devuelven a la realidad por un instante, apartándole de su oscuro mundo interior. Arropándose en su vieja cazadora de cuero, deja ir la vista hacia atrás, observando los caminos muertos hace horas, con el pálido color de un cadáver desangrado, cubierto de las curvas heridas color de barro de las rodadas de su coche. Suspira y se estremece, tuerce el gesto, y sigue adelante, hacia su objetivo.
Por fin, entre los copos de la ventisca que arrecia, ve las primeras cuerdas de acero que sostienen la estructura de oscuro metal, hay una vieja señal de plástico clavada sobresaliendo apenas de la nieve, donde solo se puede leer la ominosa palabra CONDENADO. “Muy adecuado”, piensa el irónicamente mientras pasa de largo la señal, hollando pesadamente la nieve que cubre el puente, “jodidamente adecuado, de hecho”. Este pensamiento está a punto de arrancarle una amarga risa, pero entonces llega hasta la pasarela, y abandona todo otro pensamiento.
Trabajosamente pasa por encima de la pasarela, tomando mucho cuidado en no resbalar. “Ahora no es el momento, aun no”, piensa decididamente, sus manos se agarran con fuerza al borde, y por fin, consigue ponerse al otro lado, con las punteras mojadas de sus botas suspendidas en el vacío, y agarrado con los brazos en cruz a la pasarela. Se obliga a mirar, y ve la turbia y arremolinada corriente de agua negruzca, que fluye con fuerza unos cincuenta metros más abajo. Una dura sensación de vértigo le alcanza, y de pronto es consciente del fuerte viento a su alrededor, de los rechinantes crujidos del viejo puente oxidado, de la precariedad de la pasarela donde está sujeto….a pesar del glacial frio, suda profusamente bajo la apretada chaqueta de cuero, su cuerpo se resiste a lo que la mente le pide.
No hay un alma en kilómetros a la redonda, se ha asegurado de ello, aun puede pensar con claridad de vez en cuando, y de todas formas es un plan sencillo. La decisión se apodera de él una vez más, y balancea su peso sobre los talones hacia delante, convirtiéndose en un extraño mascaron de proa vivo y cálido contra el congelado puente, su último barco, piensa de forma extraña. La tormenta ruge y aprueba, y bajo el estruendo de la cellisca y los copos afilados que amargamente le hieren el rostro….ahí esta….Ven a mí….ven…. “NO PUEDO SOPORTARLO, NO PUEDO SOPORTARLO, NO PUEDO SOPORTARLO!! CALLATE!!” Cierra los ojos y la dulce voz sigue ahí….