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Estoy en una etapa reflexiva y de exploración personal en mi vida y me apetecía compartir estas lineas de mi pensamiento con todos vosotros. Se trata de aquello a lo que tememos todos: la soledad. Hay un refrán que dice que es peor sentirse solo que estar solo, bien, pues en mi caso particular, no puedo negar que no disfruto de mis momentos de soledad, además creo que soy un solitario, en el fondo. Lo que me ocurre es lo que le ocurre a mucha gente corriente y es tener la pena, la tristeza de no sentir esa maravillosa sensación que es estar enamorado. Realmente no me encuentro en posesión de decir que haya estado enamorado nunca, si no que más bien me encaprichaba de las chicas. Es más, incluso podría decir que intentaba refugiarme en la compañía femenina para huir de mi atosigante realidad y es que creo que es lo que hace la mayoría de la gente que busca una relación o algo, tener la necesidad de sentir y que haya algo que cambie sus vidas. Ello es un gesto muy lógico y muy loable, pero deberíamos preguntarnos primero ¿Es lo correcto? ¿Estamos preparados para una relación o solo estamos intentando huir de nuestra realidad?
Personalmente pienso que el destino no existe y que es la propia vida la que nos lleva por unos derroteros desconocidos, es decir, uno nunca sabe como, cuando y donde va a acabar su largo trayecto por la vida, ni mucho menos si lo hará acompañado, aunque cabe pensar que sería una manera bastante bonita de terminar nuestros días. El caso es que si nos aferramos tanto al amor es porque hay algo en nuestro presente que no nos gusta, que nos tiene descolocados y desazonados. No digo que no se pueda sentir amor por alguien y que incluso, se llegue a un serio compromiso, pero eso es una decisión personal de cada uno y ahí nadie opina más que uno mismo. Lo que yo pretendo decir es que muchas veces, como suele pasar, buscamos amor verdadero y duradero cuando lo unico que necesitamos es un abrazo, sentir algo especial con alguien, un instante bello y que dure por siempre, aunque sea en nuestro interior, porque a lo mejor, esa persona no es la adecuada para nosotros, al menos en ese momento. Me refiero claro, a esa persona con la que compartir el resto de nuestros días. Como ya he dicho antes, uno nunca sabe lo que va a pasar,y a lo mejor de una historia que no pensabamos que iba a llegar a nada sale algo fuerte y duradero... o tal vez no. Sea como sea no debemos sentirnos ansiosos con el amor, más bien creo que hay que vivir el presente, lo que tenemos delante de nuestras narices ahora mismo. El amor viene y va y es algo que no podemos soportar ni entender, porque estamos acostumbrados a las cosas estáticas y persitentes fenomenológicamente hablando, o que al menos tengan un sentido. El amor actúa de forma ilógica, no guarda ningún parámetro con la naturaleza, más bien tiene sus propios parámetros, pero estos son imposibles de entender. Cuando lo buscas, no aparece y cuando no lo buscas, caprichos del destino, aparece y muchas veces en quien y donde menos lo esperas. Como cuando pierdes algo y no lo encuentras y basta que dejas de buscarlo para que aparezca.
En fin creo que me he ido un poco del tema, lo que yo quería decir es que no siempre cuando uno busca amor, está realmente preparado ni sea lo que necesite. La gente necesita vivir aventuras, sentirse vivos y realizados, lo que pasa es que, nuestros deseos no suelen ser baratos y al final tendemos a echar mano de lo más cercano y probable que tenemos, que sería el amor, en este caso. Pero no nos debemos rendir, debemos soñar, tener metas y trabajar dia a dia para realizarlas, solo así conseguiremos tener una pequeña luz de esperanza y poder conseguir sentirnos vivos y realizados. Y después, lo que tenga que ser será.
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