CASO UNO
Es común que prácticamente todos y todas algunas vez hemos pasado un momento bochornoso, hemos caído en el ridículo más redondo de manera fortuita, las más, inesperadamente, otras quizá pudimos evitarlo, el hecho es que sucedió y hoy al recordar o platicarlo, todavía nos ruboriza pensar en ese momento..."
Quieres platicarlo????, recuerda que hacerlo, le resta fuerza...
"En cierta ocasión, siendo muy jovencilla, me invitó un amigo al cine, el chico era verdaderamente tierno y bien portado, cuidadoso de sus modales y recién inscrito al Heroico colegio Militar. Ya estaba arreglada con un vestido de tela sencilla muy pegadito al cuerpo, entonces, mi madre, procurando que su hija se viera radiante, a última hora me sugirió ponerme pantalón y blusa muy cómodas y obedientemente me puse esas prendas. Me despedí y salí con mi amigo casi novio, yo veía que me observaba a la altura de la cintura sin decir nada, al fin discreto, pero al llegar al cine, no aguantó el ridículo y me dijo: Disculpa, no te sentirías mejor si te quitas eso de la cintura?... auxiliooooo... Era el vestido que solo me arremangué y lo deje en mi cintura como si fuera un cinturón, cómo me lo quitaba, tuve que buscar un baño desesperadamente para quitámelo, lo traje enroscado todo el tiempo en el camino y yo me sentía celestialmente bella.... todavía lo recuerdo y sufrooooooooooo.... pero me divierte también jajajajajajaja...."