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A raíz del último hilo que abrió Soviético, quisiera puntualizar que no siempre es fácil determinar las fronteras entre la virtualidad y realidad, al menos dentro de un foro, pues no en vano quienes en él participan son personas de carne y hueso, no robots programados con un determinado fin, personas con sentimientos, con inquietudes, con anhelos y esperanzas. Esto lleva a que el foro, pese a esa naturaleza virtual que lo caracteriza, ofrezca sin embargo multitud de realidades, tantas como personas lo integran: habrá algunos cuyo ánimo no sea sino el de divertirse y pasar un rato entretenido, otros a los que sólo interesen temas profundos y trascendentes, otros que busquen hacer amistades, los habrá que se desnuden por entero y se muestren tal y como son, y habrá quienes, por el contrario, rehúsen desnudarse del todo y sólo exhiban una parte de su auténtica personalidad, e incluso los que se construyan un personaje que nada tenga que ver con ellos y lo manejen a la manera de un Pokémon. Distintas realidades, ya digo, dentro de la virtualidad, pues cada cual abordará su participación de la forma que lo tenga a bien, siendo tales formas en principio todas ellas respetables.
Sin embargo, algunos cometen el error de creer que los demás están en su propia onda, y al percatarse de que no es así, de que sus motivos y circunstancias participativas son distintas, tienden en ocasiones a enojarse e incluso a descalificar al contrario, con la consiguiente aparición de roces de diferente índole, sin darse cuenta de que en un foro, como en la vida real, los mecanismos de acción divergen mucho de unos a otros, lo que da lugar a simpatías y empatías que no siempre van en una misma dirección.
Supongo que si todos nos conociéramos en persona, muchas de las reacciones que se suscitan en el foro serían de otra índole, a veces para mejor y otras para peor, claro. Pero en un foro, al no existir ese contacto inmediato que acostumbra a actuar a modo de "salvavidas", la conjetura cobra a menudo rango de ley y a la sazón se tiende mucho a adivinar propósitos e intenciones, con frecuencia de manera errónea, lo que a la postre lleva a que se generen todo tipo de reyertas, enfados, quejas, sentimientos de incomprensión, etc, y, amparados en el anonimato, salgan a flote esos demonios que posiblemente en otro caso quedarían más ataditos.
Quizá por ello cuanto sucede en un foro debería relativizarse más de lo que se hace. No digo tampoco tomárselo todo a guasa, pero sí darle menos importancia que la que algunos le dan.
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