Yo he hecho infinidad de cosas por amor.
Por amor a la pereza me compré un sofá grande y cómodo. Estaba tan enamorado de esa sensación que también me hice con una cama aun más grande y más cómoda. Hay amores de lo más relajados, salvo en aquellos momentos en que sofá y cama se convierten en un campo de batalla...
Por amor a la cerveza me hice con un surtidor profesional que me va de miedo. Por culpa de ese amor, tengo visitas constantes de amistades...estoy pensando en cobrar la jarra a 2 Euros. ¿Lo veis excesivo o puedo intentar que paguen 3?...
Por amor a la panceta tuve algo de colesterol hace tiempo y a pesar de mi desamor por las verduras, ellas me fueron fieles y me ayudaron a ponerlo en su sitio. Ahora amo a las verduras pero les soy infiel con la panceta de vez en cuando. Nadie es perfecto.
Por amor a la montaña una vez me perdí y acabé en un poblado chabolista lleno de gitanos. No me miraban con mucho amor, aunque si me observaban con mucha avaricia.
Por amor a perros y gatos me he llevado algún que otro mordisco y ellos alguna que otra bofetada. Supongo que es un amor animal y tiene sus momentos salvajes.
Por amor a las mujeres he cometido algunas tonterías, en consonancia con las que ellas han cometido por mi. Es que hacer el tonto es muy fácil cuando estás enamorado, tu corazón manda y tu cabeza se desespera intentando poner orden y sentido común ante tanto atontamiento. A medida que pasa el tiempo, el corazón se endurece y la cabeza se impone, es mejor así, aunque también se vuelve todo más previsible y aburrido.