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El concepto de perversión nace con el psicoanálisis freudiano y paga tributo a la idea de que este o aquel es el perverso y vive su sexualidad de un modo dañino para el otro. Yo fui formado en esa concepción.
Un día leí un libro que trataba de ampliar el concepto de perversión y decía una cosa que me dejó pensando profundamente: generalmente la pareja es lo enfermo.
Una pareja en donde él es voyerista –le gusta mirar- y ella es exhibicionista, le gusta mostrarse se juntan y viven una relación perversa. A ella todos los hombres se la quieren cargar y él disfruta viendo esa situación.
Una pareja en donde él es sádico y le pega y ella después de varias rupturas vuelve siempre a él, es perversa por naturaleza. Pero la perversión no es la de uno, es la de ambos. Porque como dice Natch el sádico, es un masoquista cansado y el masoquista es un sádico reprimido.
Una pareja en donde ella es poliandrica calza con un hombre triolista y viven situaciones que vistas de afuera resultan inadmisibles para más de uno.
La pulsión no es monista, es dualista: en el impulso de dar y martirizar a otro, está el empuje de martirizarse a sí mismo, en la pulsión de castigar, está ya implícita la pulsión de castigarse. Es por eso dice Freud, que no se puede aislar los componentes de un conflicto psíquico cuando está expresado en una relación de pareja. Freud no analiza la pareja, como lo perverso, pero da las bases para iniciar la comprensión profunda de lo que ocurre.
Aquí en el foro hay muchas parejas perversas y conflictos tanto de hombres como de mujeres que quieren salir y no pueden. Parecen no darse cuenta que la relación que buscan es enferma y como una compulsión de repetición se les reitera en cuánta pareja nueva generan.
Pregunto yo:¿Qué piensan ustedes cuando la pareja es lo perverso? Porque el argumento simple de que va a terminar mal, es infantil, generalmente no termina mal, termina en otra pareja perversa.
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