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Mi novio y yo planeamos irnos de vacaciones a Mallorca, llevo varias semanas proponiéndole hoteles y ninguno es de su agrado.
Por fin, elige uno que está en el punto opuesto a donde queríamos ir, yo lo paso por alto, porque a mi me importa poco la zona, me plantea que lo mejor es que vayamos en un Ferry hasta Mallorca, para poder llevarse el coche, (el viaje en ferry es de unas ocho horas por lo que perdemos buena parte de las vacaciones intentando llegar e intentando volver). Le digo que podríamos ir en avión que no se tarda nada y alquilar allí un coche, parece que la idea no le gusta.
Viendo yo el panorama y que no avanzamos, le propongo buscar otro sitio en la península, y así evitamos el jaleo del ferry.
Se enfada y me dice que ya no hablemos más del viaje, que prefiere no hacer ningún comentario sobre mi absurda idea de quedarnos en la península.
Estuvo toda la noche con mala cara, yo me lo pasé bien porque cenamos en un lugar con mucha marcha y a mi me encanta bailar y además pusieron música que me gustaba y la verdad es que bailé un montón.
Llegado un momento me dice que no está bien y cuando mejor me lo estoy pasando nos vamos.
Esta mañana sigue de morros.
¿Creéis que mi propuesta de buscar otro sitio es tan descabellada?
¿Os parece lógico que él se quiera llevar su coche a todas partes, aunque nos carguemos buena parte de las vacaciones?
Las vacaciones las pagamos a medias, ¿Por qué me tiene que parecer bien lo que proponga? A mi la idea del Ferry me echa para atrás, ya se lo dije y que si quieres arroz Catalina.
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