|
Pues sí, estas Navidades me he llevado una gran decepción para la que quizás estaba avisado pero no preparado. Los dos somos padres separados y nos conocemos porque nuestros hijos van a la misma escuela desde hace 3 años. Siempre había habido buena conexión entre los dos y hace unos meses saltó la chispa, más por mi parte que por la suya pero saltó. Hubo una primera época maravillosa, lo pasábamos bien juntos, nos reíamos mucho, etc. Llegó un momento en que yo llegué a pensar que esa podía ser una segunda oportunidad que nunca llegué a imaginarme y, por ser honesto con ella, decidí confesarle lo que sentía. Ella me dijo que era especial, genial y que estaba muy bien conmigo pero que tenía demasiadas cosas en la cabeza como para ir más adelante con aquello. Tras un primer breve momento en el que ella se retrayó un poco, después todo volvió a ser como siempre. Yo era feliz ... a medias, quería más pero tampoco podía hacer gran cosa más. En ese momento seguramente me equivoqué y la presioné demasiado, no pidiéndole que me diera lo que en ese momento no podía sino casi mendigando una cita, que nos viéramos para comer, tomar un café, etc. Obviamente no me la podía quitar de la cabeza y para parar un poco la cosa decidí irme unos días a principios de diciembre y durante esos días apenas nos cruzamos unos mensajes pero, por desgracia, mi sentimiento hacia ella incluso creció en esos días. Al volver nos vimos un par de veces pero fue siempre muy breve y con más gente. Mi sorpresa, y decepción, es que, sin saber porqué, ella ha cortado casi por completo el contacto conmigo. En las últimas 3 semanas apenas nos hemos cruzado un par de llamadas para felicitarnos las Navidades y el Año Nuevo y ya está. Es cierto que yo decidí no perseguirla más ni enviarle mensajes ni nada porque siempre era yo quien iniciaba las conversaciones pero no es menos cierto que esperaba que ella hiciese algo y todo independientemente de que en ambas llamadas ella, sin yo decirle nada, me dijo que me llamaría para quedar un día, cosa que obviamente no ha sucedido. Puedo decir que he pasado las peores Navidades de mi vida, en gran medida porque me había ilusionado con una nueva situación que finalmente no se ha dado pero también porque creía que existía algo más que una simple amistad entre los dos, por mínimo que fuera, y que podíamos seguir manteniendo una buena relación. Ahora no sólo no tengo nada de nada sino que además me arrastro literalmente día tras día sin saber qué hacer, pensando qué estará haciendo ella y consumiéndome por dentro totalmente. Y, para colmo, sé que la voy a ver próximamente por nuestros hijos, no sé si será un día u otro porque depende de nuestros trabajos, etc, pero la veré y no sé qué hacer, no sé como reaccionaré. Me da miedo verla y caer nuevamente rendido porque lo estoy pasando mal pero al mismo tiempo la sigo echando mucho de menos. Y me da miedo también verla y ser frío debido a la decepción que tengo porque la seguiré viendo en un futuro y no me gustaría que este o esos futuros encuentros sean incómodos y molestos. En fin, eso es lo que hay, perdonad lo extenso del texto pero he querido explicar con detalle la situación para que, si algunos os decidís a opinar, podáis hacerlo con un total conocimiento. En cualquier caso, muchas gracias por dedicarme unos minutos de vuestro tiempo.
|