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Iniciado por No Registrado
Tampoco digo que todos los tímidos sean buenos, pero rechazar gente por el solo hecho de serlo, se me hace estúpido.
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Al conocer a alguien se traspasan varias etapas.
La primera es la más superficial y es la que más juicio/debate tiene. Es la fase más delicada y la que más filtra los comportamientos 'extremos'. Al ser superficial es la primera carta que se juega a la hora de ligar, y la que hay que tolerar, odiar o querer mucho si empieza a haber trato habitual (hacia la etapa de la confianza, donde se observa más la moral, las vivencias pasadas y los puntos de vista).
Es en la primera etapa donde los tímidos caen, más si tratan con los demás de manera esporádica o en círculos que requieren alta sociabilidad. A la hora de ligar puede ser un desastre.
He sido extraordinariamente tímido en algún momento de la vida y eso ha devenido en toda clase de tragicomedias, como verme como un desinteresado, un pasota, un inseguro, un tío que maquinaba maldades en silencio, e incluso alguien que no estaba muy bien de lo suyo (en lo último quizá acertaron

).
Si la timidez acaba como un apéndice atrofiado de la introversión, el asunto se vuelve interesante; lejos de estar todo perdido. El mundo interior tiende a la ambigüedad que bien empleada se hace muy apetecible a la hora de entablar relaciones de cierta enjundia (no superficiales). Importante: una vez se adquiere confianza en uno mismo. Antes, no.
La timidez masculina es un mal en la tierna juventud. Un mal que no desearía a nadie. Si es convenientemente 'redirigida' y se extingue todo atisbo de silencio incómodo o cansinez, se vuelve una fortaleza. Ni más ni menos que la antítesis del 'lanzado'. Algunos se pensarán que eso es malo. Para nada. Es una perita en dulce.