Pruebas como tal, no me han pedido, y quizá debo agradecer que en la época que salí con una chica celosa, a pesar de que había móviles, no tenían las tecnologías de ahora.
Pero sí recuerdo, un sábado noche que salí, quedé en casa de un amigo. Iba hablando con ella por teléfono y le dije que la iba a colgar, que estaba llegando (debían faltar unos 50 metros para el portal donde vivía mi amigo). En esto que me metió más conversación, llegué al portal y sin soltar el teléfono, toqué el portero automático.
Pues me montó un pollo, diciendo que le había mentido, que cuando le dije que había llegado al portal de mi amigo, pues no había llegado, porque toqué el portero más tarde.
De lo que me libré.