|
A ver. Que alguien me ayude o por lo menos se ría un rato conmigo (o de mí).
Tengo 49 años aunque aparento 8 o 10 menos. Esto no es solo que yo lo diga, sino que (afortunadamente) es así. Estoy bien cuidado lo que no quiere decir que sea yo un ligoncete ni lo haya sido nunca.
Pues bien. No se le ha ocurrido a mi corazón (porque mi cabeza evidentemente no funciona aquí) otra cosa que enamorarse de una compañera del trabajo que tiene 28.
Para darle un poco más de emoción al asunto diré que
1) Estoy casado (muy felizmente por cierto) y tengo incluso un descendiente.
2) La susodicha veinteañera es subordinada mía y está contratada temporalmente de forma que su futuro laboral depende de mí. Quiero recalcar que esto es algo secundario porque ella es una persona muy válida profesionalmente y la verdad es que bajo ningún concepto se me ocurriría perjudicarla (antes bien estoy pensando pedir un cambio de área para mí de forma que no viéndola … intentar que se me pase un poco la cosa).
Y esto es todo amigos. Tengo una situación endiablada. Los viernes lo paso fatal pensando en que no voy a verla durante dos días ENTEROS. No puedo decirle nada porque, aparte de peligroso, no es muy bonito dada nuestra situación laboral.
Esto es más que nada una forma de desahogarme porque sé que muchos consejos no se me pueden dar (aparte de ‘sal de ahí cuanto antes y como sea’)… pero es que me resulta tannn difícil hacerlo … y aunque la situación sea de risa la verdad es que lo estoy pasando mal mal mal.
|