Te contare una historia.
Hace décadas nació un niño, en un país tercermundista, en una familia muy pobre, con un padre alcohólico, y una madre analfabeta, tuvo 3 hermanos que vivieron en la pobreza, nunca tuvo casa propia, las casa donde vivió eran cuartos no más grandes que 4 x 6 metros, con techos de lámina, piso de tierra, y paredes de cartón.
Su madre lo obligo a ir a la escuela con su hermanos, siempre con pantalones y camisas rotas, por caminos lodosos y llenos de tierra. Fueron tiempos donde era un gran esfuerzo tener un lápiz y una libreta, los libros los encontraba por suerte en la basura.
Mientras su familia seguía en la pobreza, vio a su entorno cambiar, la gente tenia autos, casa hermosas, cosas que el solo soñaba con algún día tocar.
La pobreza lo sigo hasta terminar la universidad... y todo lo que había aprendido de repente exploto... de forma natural usaba computadoras, cuando nunca había tocado una.
Por azares de la vida lo enviaron a el extranjero, sin saber nada de otro idioma, y tuvo que aprender con mucho errores, y viajo, viajo, y regreso... pero tuvo que sacar a su familia de la pobreza, años y años trabajando.
Mientras en tu entorno su amigos alcanzaban mejores puestos, mejor preparación, mejores recursos.
El trabajo mucho y llego a sentirse inferior, por que veía que a los otros le iba mejor, tenia mejor preparación... y en el proceso se enamoro, y perdió, perdió mucho hasta quedarse solo.
Y se comparaba con los otros, y siempre salía perdiendo, siempre habría alguien que estaba mejor preparado, que ganaba más, que hablaba mejor, que sabia más idiomas, que tenia una mejor casa, que tenia un auto de lujo, que los otros eran correspondido, se casaban y formaban una familia, que tenia mejores títulos, que hablaba mejor, que enamoraba por ser muy magnético...
¿Qué tenía él?
No lo supo hasta perder a su madre y a su abuela, los pilares de su vida... se tenia a sí mismo, y debería creer que eso era suficiente para llenar su vida y su fallas... para seguir luchando, por que así era su vida: luchar, crecer y aprender.
Hoy sigue su camino, solo, creyendo en si mismo, sabiendo que no lo tendrá todo, que fallara, que se tendrá que levantarse, que quizá muera solo, pero que no llevara consigo ni odio, ni rencor, ni deseos de venganza o de avaricia, por que cree en sí mismo y eso lo hace feliz.
No es mucho lo que tiene, nunca tuvo nada más, pero cree que con eso es suficiente, y además tiene otra cosa: esperanza de que siempre la vida será mejor...