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A mí también me parece muy extraña esta situación y más sabiendo a lo que se exponen los hombres hoy día, que en la mayoría de los casos no tienen ni presunción de inocencia. Hace 30 años no me habría sorprendido lo más mínimo, pues no había apenas feminismo en España y las mujeres se encontraban desprotegidas ante situaciones como estas, aparte que los jueces de entonces no solían condenar por estos sucesos, tan solo por violaciones estrictas (y a veces ni eso si la víctima llevaba minifalda, pero eso ya se sale del tema)
Pero una vez pasada la década de los 90 primero y el gobierno de Zapatero después, no me entra en la cabeza que pasen cosas como estas en una oficina, porque hay chicas que no te permiten siquiera que les digas guapa, cuanto menos frases tan fuertes y directas como las que describe el autor
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