|
Existen personas que, por alguna extraña razón, posiblemente por adolecer de una personalidad frágil, una vez se emparejan tienen la predisposición a quedar en un segundo plano respecto a la persona con quien se emparejaron, hasta el punto que se dejan eclipsar totalmente por él o ella, anulándose en cierto modo como personas independientes y tendiendo en ese sentido a aislarse del resto del mundo, como si éste, el mundo, se redujera a partir de dicho momento a ese restringido ámbito ocupado por el otro u otra, a quien no sólo entregan su corazón, sino en cierto forma también toda su vida, llegando a depender emocional y a veces hasta incluso físicamente de su pareja. Son personas que parecen no saber o no poder ya hacer nada sin su pareja, como si perdieran toda su seguridad al no estar cerca de ella, como si de repente sufrieran una especie de adicción que les impidiese actuar por su cuenta. He conocido a algunas de estas personas y no deja nunca de sorprenderme su dependencia, rayana a veces en la sumisión, personas que cuando están solas, sin esa persona a la que en su momento decidieron ligar su vida, se sienten extrañas y fuera de lugar, como ausentes. En fin, resulta frustrante. Dan ganas de abofetearlas para que reaccionen
|