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Hola. Soy un hombre de 40 años soltero y sin compromiso. He tenido una vida sentimental donde me ha ocurrido casi de todo con las mujeres pero por iniciativa de ellas porque cuando me he tirado yo palante nunca me ha salido nada. Soy del montón pero no me puedo quejar de lo vivido a pesar de que la mayoría de las veces han sido malas experiencias.
Resulta que llevaba un par de años que no quería saber nada de mujeres y ya me estaba planteando el tema de buscar en la red ya que donde vivo no queda ya gran cosa de mi edad a demás de que estoy muy visto(vivo en una población de no más de 12 o 13 mil habitantes), cuando algo ha trastocado todo.
El caso es que hace un mes me encuentro en un pub con un matrimonio que conozco desde hace más de 20 años. Él fue compañero mío en el trabajo y ella su primera y única mujer, la cuál siempre la he mirado como su esposa y nada más. Entonces ella me cuenta a sólas que ya no siente nada por él pero no sabe que hacer pues tiene dos hijas pero es infeliz con él. Yo no sin apuro pues es tema delicado más conociendolos le sugerí que a pesar de ser un trauma debería plantear la separación.
A la semana cuando estoy entrando en un local ella está con un grupo de amigas y me asalta con gran alegría, me cuenta que ha comenzado la separación y se me pone a llorar por la falta de apoyo de su famiia. Yo la invito a una copa y la escucho ya que era lo mínimo que podía hacer. Me introdujo en el grupo y cuando se fueron yendo ella acabó conmigo hasta que cada cual se fue a su casa. Le entraron varios chicos pero de todos se deshizo mientras yo estaba como amigo cerca de ella.
La semana siguiente me la vuelvo a encontrar de nuevo y esta vez estábamos pasaditos de copas un poco los dos. Estuvimos bailando hasta que amaneció y cuando salimos nos dimos un achuchón en plena calle. Ambos dijimos nuestras tonterías producto del alcohol. Pero no hubo tiempo de nada más.
El fin de semana pasado salí con toda la intención de rematar lo que se quedó a medias, ustedes me entienden, se supone que somos personas adultas pues ella tiene 34 tacos. Esta vez ambos estábamos lúcidos y cuando le planteé irnos al lío me dice que se siente tentada pero le da miedo que se estropeé la amistad si intimamos. No quise entonces forzar la situación y volvimos a tomar la última copa antes de irnos.
Nos vamos juntos en el coche y cuando paro cerca de su casa me dice que se siente muy a gusto conmigo, que ha pensado en mi durante la semana, que bla, bla, bla.... Pero no quiere sexo porque no quiere que pueda yo pensar que ella es mujer fácil. Yo me quedé noqueado pues seguido me pedía vernos más temprano e incluso quedar. Me sinceré y dije lo que pensaba; en primer lugar le dije que yo no iba a pensar eso y que la situación era muy delicada a lo que había que sumar que yo no estoy aún enamorado de ella como para salir al estilo de unos novios. Ambos quedamos en que a lo mejor con el tiempo podría surgir algo entre ambos y nos despedimos con un beso en la boca no muy expresivo y porque se lo pedí yo.
Llevo desde entonces en un sin vivir donde sólo hago fumar y fumar dándole vueltas y vueltas. Por un lado no sé si ella me utiliza como tabla de salvación cuando más hundido está su matrimonio y se siente confundida. Por otro lado dudo de mi mismo y de hasta donde estoy dispuesto a llegar. Si me enamoro sé que podría llegar hasta el final pero el ambiente es muy delicado pues su marido la quiere con locura y está decido a seguir luchando por ella, la verdad es que siento lástima por él. Siguen viviendo aún bajo el mismo techo pero en camas separadas, ella llegó a plantearse irse de alquiler pero por las niñas él accedio a que llegado el caso extremo se iría a una casa de campo que poseen en las afueras.
Esto es una oportunidad de tener pareja pero las niñas por un lado, mi excompañero hecho polvo y la familía de ella en su contra, incluido uno de sus hermanos que ha sido siempre un buen amigo mío, me hacen de replantearme muy mucho la situación. Por otro lado al empezar por una amistad casi desde 0 en la cual no se sabe hasta donde llegará cada cual, me hace de pensar, pensar, pensar y pensar hasta darme cuenta que estoy entrando en una espiral donde los sentimientos y decisiones a tomar dan vueltas como una ruleta sin saber donde parar. Un momento pienso una cosa y por la tarde pienso lo contrario.
Ella creo que me tantea despacio y yo quiero correr para asegurarme que le gusto, mientras que por otro lado me dan ganas de perderme de vista y evitarme meterme en apuros sin tener claro hacia donde vamos. Es una amalgama de incertidumbres mezcladas con la complicación que supone una madre de familia con un marido que no quiere perderla y dos hijas también de por medio.
He intentado ser lo más breve posible pero metí ciertos detalles para que tengan más base l@s que quieran darme su sincera opinión.
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