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Hay quien afirma que, a medida que envejecemos y ganamos experiencia, perdemos esa capacidad de enamorarnos con la misma intensidad de antes. La vida nos deja huellas, y a veces parece que el amor se vuelve más cauteloso, menos apasionado.
¿Es posible seguir sintiendo ese amor profundo o, con el tiempo, nos volvemos más reservados?
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