> Foros sobre otros temas > Off-Topic - Otros temas
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 02-Oct-2022  
Usuario Experto
Avatar de Danteojos
 
Registrado el: 11-September-2014
Mensajes: 5.103
Agradecimientos recibidos: 2353
Mi último viaje fuera de España, antes de que el covid lo trastocase todo e impidiera traspasar las fronteras patrias, fue a Estambul, ciudad que me pareció fantástica en todos los aspectos, animada, bella, sorprendente…

No obstante, una de las anécdotas que guardo de esta visita tuvo lugar mientras meaba en los servicios de un restaurante al que había acudido a cenar.

Abrí la cremallera de mi pantalón, extraje y prendí a mi inseparable amigo, ese órgano que siempre ha sido el preferido de todo mi organismo, y mientras orinaba con reposada laxitud, vi a un individuo gordo, muy gordo, gordísimo, que se situaba en un urinario colindante al mío, también al parecer para hacer vaciado de líquidos.

El caso es que algo debió removerse dentro del aparato digestivo del orondo señor, ya que, de repente, así sin más, comenzó a lanzar una serie de monstruosas ventosidades, unos peos impetuosos, rotundos, desgarradores, mezcla de gaseosos aullidos y tañidos estridentes.

Y lo hizo tan tranquilo, sin importarle mi presencia aledaña ni la de los demás parroquianos con los que en esos momentos pudiera compartir espacio.

Mi sorpresa inicial ante esta tronada acústica me llevó a apartar las manos de mi adorable órgano y mirar de soslayo a aquella bestia que se afanaba en concluir su pedorrética cacofonía. Luego huí con premura, temeroso de que la tufarada mefítica alcanzase mis fosas nasales.

Yo era la primera vez que visitaba Turquía, de modo que nada dije, pero confieso que quedé conmocionado, preguntándome si lo sucedido era simplemente que había topado con un tipo grosero y maleducado o si, por el contrario, aquella era una costumbre local como otra cualquiera
 
 


-