|
Buenas noches/días.
Hace dos años, casi empecé con un chico que comenzó siendo mi amigo. Lo conocí en una época complicada, ya que estaba en plena separación. Mi ex no aceptaba que ya no estábamos juntos y, encima, con una hija en medio. Total, cuando lo conocí, no me atraía para nada; hasta sentía rechazo (me refiero a algo más) porque no era mi prototipo y, además, le gustaba picarme mucho, lo cual en muchas ocasiones me hacía sentir mal.
Con el tiempo, nos terminamos uniendo mucho como amigos. Él empezó a mostrarse tal y como era, y me fui enamorando de él. Tuve muchas dudas, pero cada día me demostraba y teníamos una conexión que no había experimentado con nadie más. Cualquier problema que surgía, lo compartía con él y era como mi refugio.
Desde que empezamos a convivir juntos, al principio todo iba bien, pero ya no siento esa misma conexión cuando hablamos. Él dice que no dice las cosas para atacarme, pero yo siento que me ataca por la forma en que dice las cosas. Antes no lo veía de esta manera, supongo que con el tiempo todos mostramos nuestra verdadera personalidad.
Es cierto que yo también puedo tomar las cosas muy a pecho y no soporto que me digan que hago algo mal. Además, se involucra mucho en asuntos de la educación de mi hija, lo cual creo que no le corresponde. Agradezco que quiera a mi hija, y considero que soy una buena madre, pero lógicamente no soy perfecta y puedo cometer errores. Sin embargo, no tolero la manera en que él me comunica las cosas. Siempre lo hace en un tono de profesor o en un tono de "yo tengo la razón", y luego añade que no está atacando.
Juro que hay días en los que lo amo muchísimo y siento que es mi hogar, pero tengo miedo. Estas discusiones hacen que me cuestione todo con él. Él quiere tener hijos, pero sinceramente, no quiero pasar nuevamente por la dificultad de ser madre y tener que cuidar a otro niño, ya que ya tengo bastantes desafíos. ¿Creen que nos podemos desenamorar por estas cuestiones? Siento que cuando estamos así, tal vez no sea la persona con la que deba pasar el resto de mi vida. Aunque tampoco quiero perderlo, siento que con cada discusión, mi conexión con él se va desvaneciendo.
|