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Iniciado por No Registrado
¿Por qué si nos queremos tanto, si tenemos una capacidad de diálogo y confianza tan grande, si nos compenetramos en el sexo y nos deseamos, tengo estos sentimientos contradictorios? Tengo los más puros sentimientos de amor hacia él, pero a la vez temo caer en la subordinación, en mi anulación...
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Es sencillo. Porque al contrario de lo que proclaman películas y novelas de amor, el amor de pareja no significa la felicidad, la satisfacción o la tranquilidad eternas.
El amor de pareja es un reto de aprendizaje y madurez a través del cual uno encara diversos conflictos interiores. A tu edad, serán unos conflictos, y cuando tengas 40 años, serán otros conflictos diferentes. Cuando eres más joven, eres más insegura porque te conoces menos y todavía no sabes de qué eres capaz. Tienes menos recursos emocionales y todavía no sabes lidiar con muchas cosas. Con el tiempo, vas superando retos y entonces vas ganando en seguridad y en autoestima.
Estos conflictos personales son individuales y van apareciendo independiente de que tengas o no tengas una pareja. Añado: tener una pareja no te salva de las dudas, las crisis existenciales, el sentimiento de vacío o el miedo.
La vida de cada persona es un camino suyo, propio e intransferible, del que no pueden ocuparse otras personas. En ese camino uno comete sus errores, sus aciertos, tropieza, se levanta y aprende. Las personas con las que tenemos vínculos tienen a su vez, sus propios caminos y puede que por un tiempo largo o corto, los compartan con nosotros y eso es algo bonito porque nos ayuda a crecer. Pero ellos no pueden hacerse cargo de nuestras tareas, ni de nuestras metas, ni de nuestras ilusiones.
Por demás, aunque tus angustias son normales en tu etapa vital (sí, yo también las tuve), te diré que es importante siempre el mantener tu pequeña parcela personal, no convertir la relación en un sustituto de los hobbies, aficiones y pasiones de cada cual. Y también valorar las otras relaciones de tu vida, con tu familia y con tus amigos, no descuidarlas, pues ellos serán tu baluarte cuando te encuentres perdida.
Tengo unos años ya, y he vivido unas cuantas rupturas. No son fáciles y el dolor puede ser muy grande, por lo que es normal tener miedo. Pero la pérdida, es el mayor reto, el mayor aprendizaje. Nos hace superar límites y si sabemos afrontarla, nos regala el don de disfrutar de lo que tenemos. Que no es poca cosa.