|
Buenas tardes. Os cuento mi historia.
Hace unos meses conocí a un chico y empezamos a conocernos. El primer mes fue abrumador, muy intenso, hablábamos todo el día, cuando nos veíamos los encuentros eran muy efusivos que casi no teníamos ganas ni de pararnos a comer. Era todo muy especial y bonito. Lo consideraba una persona bastante abierta con su vida en general, me contaba todo al detalle. Cabe destacar que aunque este chico es de mi misma ciudad, vive fuera por motivos laborales aunque viene a la ciudad a visitar a la familia cada dos o tres fines de semana durante 3 ó 4 días. Durante estos días incluso ya me decía alguna palabra cariñosa incluso un "te quiero", me escribió un poema de amor y me llegó a presentar a su familia, paso que me parece muy importante.
Durante el segundo mes la cosa siguió más o menos igual aunque empecé a darme cuenta de que la mayoría de días que quedábamos cuando venía siempre le salía un plan a última hora y teníamos que retrasar la hora de quedar. Y esto no ocurrió una vez aislada, ocurría casi cada vez que quedábamos. Normalmente era porque un familiar lo visitaba. Entonces si habíamos quedado a las 4, por ejemplo, acabábamos quedando a las 8. Incluso un día me quedé esperándolo en mi casa perdiendo todo el día. El plan era siempre el mismo: venía ya retrasado a mi casa, cenábamos alguna vez (otras ya venía cenado), nos íbamos a la cama, dormíamos y a la mañana siguiente casi siempre muy temprano se iba a desayunar con su familia. Cuando se iba a donde él vive seguíamos hablando con normalidad y con mucha frecuencia todos los días.
Esto se siguió repitiendo en los meses posteriores, yo alguna vez intenté comentarle que tratara de hacer los planes de otra forma porque siempre ocurría lo mismo y él parecía no entenderlo y no estar de acuerdo. Me di cuenta de que le molestaba que tratara de hablar con él cosas algo más serias que se escaparan de ¿qué has comido? ¿qué has hecho? o cosas banales en general. Un dato importante es que a él no le gusta comer fuera y nunca hemos salido a comer, solo a dar una vuelta de vez en cuando y poco más. Casi siempre estábamos en mi casa.
Yo empecé a cansarme, a desilusionarme porque veía que la relación no avanzaba mucho y que siempre me cambiaba el plan. También decir que nunca llegué a dudar de que la visita familiar fuera mentira porque era muy abierto con su vida. Yo empecé a cambiar sin darme cuenta, él lo notaba, ya no me ilusionaba tanto verlo aunque me seguía gustando y por eso aunque fuera con menos frecuencia lo veía. Y él al verme así también empezó a cansarse, me acusó de desequilibrarlo emocionalmente porque yo siempre era de hablar las cosas y él se agobiaba y no lo entendía.
Así seguimos unos meses más, con idas y venidas, nos pasamos un mes y medio sin vernos cuando venía y hace una semana nos volvimos a ver un día, hablamos y habíamos quedado en vernos al día siguiente. Al día siguiente no pude quedar porque un familiar se puso malo y su reacción fue la de enfadarse diciéndome que vaya mierda porque solo habíamos quedado para hablar y ya está, que era lo peor que había conocido, que por mi culpa estaba muy deprimido y posteriormente, me bloqueó de todas partes. Ahora mi eterna duda será ¿qué quería realmente? porque me ha mandado señales contradictorias y lo peor es que siempre tiendo a culparme de todo. Gracias
|