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Antiguo 13-Dec-2010  
Almanuria
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Tengo que enfrentar una situación horrible, estoy saliendo hace un año y medio con uuy como decirlo, ¿mi ex? Estoy bastnte confundida y agitada, quisiera que todo pase ya.
El viernes una de mis mejores amigas, aunque ahora pienso que es la mejor y la única persona que sabìa de mis dudas me invitó a cenar a su casa, cuando llegué me presentó a un amigo que tambien estaba aunque no me había avisado, ni bien me lo presentó me parecio alguien distinto y muy agradable, muuuy distinto y muuuy agadable.
Lo único raro es que esperaba que pudiéramos seguir charlando como lo veníamos haciendo, porque estaba muy angustiada porque estaba a punto de casarme en un mes.
El que hasta ahora era mi novio y que no sabe nada todavía porque por su trabajo vuelve el miércoles, es buena persona, me llena de atenciones y lo quiero, pero no tanto como para casarme ya.
Creo que si el no se hubiera apurado tanto a lo mejor me atrapaba por acostumbramiento, que se yo, pero él me fue envolviendo y yo que al principio estaba encantada, pero lo fui conociendo mejor y casi todo me cerraba bien pero cuando yo tenía alguna duda siempre me daba respuestas demasiado simples.
Empecé a tener algunas dudas y sin querer yo misma me fui volviendo más complicada, no sé me parece que estaba tratando de darle una oportunidad, me parecía imposible que alguien que ascendió tan alto siendo tan joven, viera siempre las cuestiones nuestras o las mías o cualquier cosa de tipo personal de una manera casi infantil, para decirlo sin rencor porque despues de todo no tiene la culpa de ser así.

El viernes a la noche me pasó algo mágico, mientras mi amiga preparaba la cena él me pregunto si le dábamos una mano, me encantó. Fue algo bueno porque se fue rompiendo el hielo, si es que había alguno porque es tan facil simpatizar con R. que ni se bien como empecé a seguir con mi historia como si lo conociera de toda la vida.
Ahí empezaron las diferencias con L. a esta altura ya empezaba a sentirlo como mi ex. No sentía esa sensación horrible de estar sofocada, de sentir opresión en el pecho.
R. es positivo, sabe entender las cuestiones afectivas, como a él le gusta decir y es una palabra de las tantas que ya empecé a usar seguido, porque tiene un don especial, para darle el nombre exacto a cada cosa.
Es tan inteligente, pero inteligente de una manera maravillosa, no alguien que sólo demuestra su inteligencia cuando se trata de máquinas, no de personas, como L.
Tiene una voz que maneja como un encantador de serpientes. ¿seré una? Ji Ji… para algunos puede ser, pero siempre soy frontal y directa.

Caundo más cosas personales iba sacando afuera, más me demostraba que podía y me convenía confiar en él, siempre era certero, agudo, y muy lejos de decirme lo que tenìa que hacer, me preguntaba cosas que me hacían darme cuenta por mi misma.
Me sentí tan comprendida, tan acompañáda que hasta le contè cosas de mi vida que ni mi amiga sabía.
Creo que cuando estás con un hombre tan especial, de mente tan abierta y genial lo contás todo, total que mejor que descubrirlo más y que te descubra, porque en mi situación hay que jugar a fondo o te desilucionás de entrada, si ya no hay nada que perder.
Pero no, era deslumbrarme más y más, yo estaba sin defensas, y nos conocíamos hacía poco más de dos horas.

Una de las cosas de las que dijo y que me impactaron fue que si él, mi ex, había puesto todo para que la relación no se rompiera, si quizo cargar con todo el peso de la pareja cuando empecé a reclamarle cosas y que a él lo único que se le ocurría era hacerme un regalo o llevarme a lugares bonitos para contentarme, no tenía porque sentirme culpable, porque esa había sido su elección. Que mi descontento no era ingratitud, porque lo que yo quería, que era una comprensión más profunda era totalmente legítimo, me acuerdo de sus palabras y hasta del orden en que las emplea, porque cada palabra de él me resuena como una melodía hermosa y anoto algunas frases.

En un momento mi amiga, mi querida amiga, cuanto tardé en descubrirla, nos dijo que se tenía que encontrar otro amigo, que si nos parecía nos podíamos quedar ahí todo el tiempo que quisieramos, porque ella sabía lo mucho que necesitaba estar con alguien de confianza, por lo que me estaba pasando.
Ella ya se había dado cuenta de sobra que a mi me iba a encantar la idea, como la quiero, que divina!!
Después que se fue, estuvimos com tres horas más, a esa altura yo ya me sentía tan segura de mi, tan maravillada de sentir que había hombres que te pueden hacer sentir viva, que ya sabía que era libre, que no tenía que sentir más angustia, que pasara lo que pasara o no pasara nada con R. yo era libre!! Me emociono tanto cuando digo esto.

Después me llevó a mi casa, en casa de mi amiga no pasó nada, pero si él hubiera querido no lo hubiera rechazado, y además el ya lo sabía, pensó que no era bueno para mi empezar algo sin dejar que mis emociones se decanten, dijo esooo!! Me lo dijo ayer cuando nos volvimos a ver, y cuando me dejó en mi casa nos quedamos unratito más charlando en su auto, yo no quería que esa noche terminara nunca. Me besó en la mejilla, yo quería que fuera en la boca y me quedé con los ojos cerrados esperando su beso pero no, creo que habrá pensado que con mi angustia yo quería una tabla de salvación.

No podía ni dormir de tan exaltada que estaba, pero cuando pude fue la primera vez en muchas que dormía profundamente. Ya tenía una decisión tomada.
Al otro día durante mi desayuno le conté a mi madre lo que había decidido, al principio ella no lo podía creer, porque faltaba un mes, porque mi ex es maravilloso, poque no se encuentran hombres así, porque él me adora. Si mamá, pero yo a él no.
Se puso triste pero me al final apoyó mi decisión porque nunca me había visto tan segura de algo.

El sábado nos volvimos a ver con R. ni bien nos encontramos le di, nos dimos el beso más hermoso y el más largo de mi vida, cuando separamos los labios me dijo con esa sonrisa que me mata, que mis besos eran salados pero deliciosos, porque de la emoción se me escaparon algunas lágrimas. Nos subimos a su coche y nos fuimos directamente a su casa, él siempre sabe lo que necesito, y yo necesitaba hacer el amor con él, más que cualquier otra cosa. Necesitaba que me transmitiera su fuerza, su seguridad, que se yó, necesitaba sentirme mujer también.

Ahora viene lo peor, el miércoles voy a ver a L. y se que no me será nada fácil decirle lo del fin de nuestra relación, siento mucha pena por él porque hizo todo lo que pudo para tenerme contenta, pero a mi no me alcanza. Le deseo todo lo mejor del mundo y pienso devolverle los regalos costosos, los que tienen valor monetario. Pero aunque R. me dijo que fuera sincera, pero que no hacía falta cometer sincericidio, esas frases de él me dan vuelta, no se muy bien como hacerlo menos doloroso.

Les pido por favor cualquier idea que se les ocurra, porque todo suma, R. me apoya y me da confianza, pero él se fue por unos días y a su vuelta todo su mundo lo va a sentir derrumbado, se que me quiere demasiado pero yo a él no. Y no quiero que sufra, aunque no tengo manera de evitarlo, pero quiero encontrar la manera menos dolorosa

Gracias a todos por leerme.
 
 


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