Cita:
Iniciado por cogujada
Hace 5 meses conocí a una chica de Albania. Era preciosa, lista... Era perfecta. Sus raíces, su acento, su boca la hacían perfecta para mi. Siento que nunca jamás la olvidaré, que nunca veré ha una chica tan guapa, tan perfecta. Aprendí albano, casi doy la vida por ella. Y cuando la pido salir me dice que vale. La hablo por whatsapp y me bloquea, la hablo por direct de Instagram y me bazila. La quería mucho. Era lo más importante de mi vida. No se si se puede arrastrar alguien tanto... he perdido la dignidad y nunca la olvidaré. Era mi sara, era mi chica.
No se que hacer... no lo se. Que creéis que debería hacer?
|
Hace cuestión de un par de meses, di por finiquitada una relación con la persona más bonita que te puedas imaginar.
Revista, televisión, famosas... todo esto se queda lejos de la preciosidad de busto que tenía a mi lado de la cama...
Maravillosa en todos los sentidos, guapisima y en la cama... sin palabras...
Un día comencé a desconfiar de sus palabras, al siguiente empecé a tomarmelo en serio, pero al otro, la dejé sin mas melindres.
A los 4 días de dejar a tal preciosidad (todo el mundo me llamaba loco), comenzó a volver a salir con su EX, aquí todo lo que mantengo a rajatabla. Mujeres, prácticas....
¿Por qué te cuento esto?
Porque un cuerpo, cara, persona, no debe nunca desviarnos de nuestro propio destino. Y mucho menos alejarnos de nuestras metas o familiares/amigos.
En estes casos, solemos idealizar a esta persona, pasando por alto todo lo que podemos llegar a ser en nuestras vidas si nos lo proponemos.
Ahora bien, ¿qué es más importante que vivir felices y progresando día a día con la gente que SI NOS QUIERE?
N A D A
Dedicarse plenamente a uno mismo, no tiene precio...
Depender de mujeres para ser felices, es una mala idea dese el AHORA.
Sufrir por un cuerpo o mente que no quiere estar a nuestro lado... otro grabe error cometido...
La no dependencia del género femenino para ser un hombre feliz, es la mejor idea desde la invención de la propia luz...
Puedo asegurarte, que después de una crisis, siempre llega la recompensa que nos merecemos, ya que en tiempos de alegría... muchas veces no somos capaces de intentar mejorara todavía MÁS lo que nos rodea, incluida nuestra propia persona.
De ahí, a mal tiempo buena cara...