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(Nuevos Primero)
27-Nov-2010 23:42
Betica Minervae
Ojala pase algo, una luz cegadora, un disparo de nieve

Mi historia es parecida a la que algunas habéis contado aquí. Lo que voy a contar, pues, no tiene nada de particular.

No sé si definir esta historia como de "lesbiana armarizada se enamora de amiga hetero" o "mujer hetero se enamora de amiga hetero" o... no sé. Nunca me he planteado si soy o no lesbiana. Mi carácter reservado siempre me ha hecho callarme cuando alguien me ha gustado. Me he sentido atraída por hombres y por mujeres. Hasta que la conocía, sólo un chico había sido capaz de hacerme temblar las rodillas con mirarme.
Asumo que me he sentido atraída por hombres y mujeres y aunque las pocas relaciones que tuve fueron con hombres, sólo me he enarmorado de un chico. Si nunca mantuve una relación con una mujer supongo que es porque no me atraería lo suficiente o no tuve el valor para ir a por ella. Se aceptan todas las versiones.

El caso es que hace un año me vine a esta ciudad (una cualquiera del norte de España) para continuar unos estudios universitarios. Llegó como un soplo de aire fresco. Su sonrisa, su alegría, su inteligencia, su belleza... Comenzamos a hacer prácticas juntas, un documental, un par de reportajes... y esto nos hizo estar mucho tiempo juntas, descubrir y compartir pasiones y sueños comunes... El tiempo con ella pasaba en un suspiro.
Cada vez que me despedía de ella me iba ilusionada tontamente, sonriendo como una ingenua adolescente. Tiene novio desde hace 8 meses.

Así pasó un cuatrimestre. Nuestra amistad se estrechó y yo me conformaba con eso, con las migajas. Llegó el verano y regresé a mi tierra. Ambas trabajamos y tuvimos poco contacto.

En octubre regresé y nos volvimos a encontrar. Tenía ganas de hacer cosas conmigo, salir, ir a bares, conciertos, excursiones... En estos dos meses esa relación se ha estrechado más aún. A veces pienso que ella se da cuenta de lo que siento porque me habla a menudo de su novio, me enseña fotos de él, cosa que no hace con el resto de sus amigas.

Hace una semana recibí la noticia de que me concedían una beca de practicas en Tokio por 10 meses, por lo que en febrero me iré de aquí. Ella se alegró aunque no tanto como el resto de la gente, que hacía una fiesta y quedaba flipada ante la noticia.
Hace unos días salimos a tomar unas cañas. Durante un rato estuvimos las dos solas y en un arranque de sinceridad me dijo que me iba a echar mucho de menos, que no había conocido nunca a nadie como yo. Ella no es muy de decir esas cosas y lo noté. Además ese día estaba un tanto melancólica.
Noto cómo me mira, cómo se acuerda de cada palabra que digo, de cómo hablo (mi acento)... Me esfuerzo por pensar que no es más que imaginaciones mías, que su forma de mirarme no tiene nada de especial. Me esfuerzo por no hacerme ilusiones.

Gracias a dios, en febrero habré hecho las maletas rumbo al lejano oriente donde podré poner distancia y echar tierra por encima a estos sentimientos que no sé cuándo ni porqué brotaron.

Gracias por haberme leído.


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