(Nuevos Primero)
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| 18-Jul-2025 07:45 |
| Capi_Platónico |
Al parecer las relaciones entre hermanos que no se conocen es mucho más típico de lo que parece.
Tiene que ver con temas genéticos que hacen sentir cierta atracción (no recuerdo exactamente los detalles) y el hecho de no haber convivido y tampoco haber desarollado la perspectiva del incesto hace que acaben emparejados en muchos casos sin saber que lo son.
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| 18-Jul-2025 07:05 |
| Ginebra |
No, el caso de los hermanos de Galicia no lo conocía. Pero si el de los hermanos Parra y es actual.
Aún sabiendo que eran hermanos de padre decidieron seguir juntos. quieren casarse pero la legislación española no se lo permite, creo que tienen dos niños, que a la vez son sobrinos.
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| 17-Jul-2025 20:39 |
| Danteojos |
Cita:
Iniciado por Ginebra
Quizás Cauno fue la primera víctima de acoso de la mitología.
Más que amor prohibido, que lo era, fue un amor enfermizo y terminó fatal, como suelen terminar estos amores.
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No sé si recordáis hace años un caso que tuvo lugar en Galicia donde una pareja descubrió que eran realmente hermanos. Obviamente, fue un impacto para ellos. Sin embargo, decidieron continuar juntos, alegando que si se amaban cuando desconocían que eran hermanos, no iban a dejar de amarse solo por el hecho de haberlo descubierto a posteriori. Fue un caso bastante sonado en su momento
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| 17-Jul-2025 19:45 |
| Ginebra |
Quizás Cauno fue la primera víctima de acoso de la mitología.
Más que amor prohibido, que lo era, fue un amor enfermizo y terminó fatal, como suelen terminar estos amores.
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| 17-Jul-2025 18:46 |
| Danteojos |
Historias de amor legendario 9: Biblis y Cauno, un amor prohibido
Biblis y Cauno eran dos hermanos mellizos: Biblis mujer, y Cauno hombre.
Desde niños, Biblis sintió un afecto muy grande hacia su hermano mellizo, amor que se fue intensificando a medida que ambos crecían.
En un principio Biblis pensaba que su amor era totalmente fraternal, sin nada pecaminoso que lo enturbiara. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo se fue percatando de detalles que evidenciaban que dicho amor no era tan puro como ella suponía.
Así, en presencia de Cauno, Biblis trataba siempre de acicalarse y arreglarse para estar lo más atractiva posible. Además, si se encontraba presente alguna otra joven y su hermano se ponía a coquetear con ella, Biblis sentía unos celos irreprimibles y se ponía hecha una furia.
Llegó un momento en que a Biblis se le hizo de todo punto insoportable el hecho de que a ella y a Cauno se dirigiesen todos como hermanos. Sentía de hecho un gran aborrecimiento por ese vínculo fraternal que los unía, ya que por sí mismo impedía que pudiesen ir más lejos en los siempre fragosos campos del amor. "¿Por qué tendrá que ser mi hermano?", se decía a sí misma, totalmente desesperada.
Durante el día Biblis trataba de reprimir sus pensamientos incestuosos, pero por la noche daba rienda suelta a los mismos y se masturbaba pensando en cómo sería mantener una relación sexual con su hermano Cauno. Hasta ese punto había llegado su pasión.
De hecho, la pasión la consumía cada día más, y aunque se decía a sí misma que eso estaba mal, lo cierto era que, por más que lo intentaba, no podía evitar fantasear con la idea de ser la amante de su hermano.
¿Y por qué no?, se dijo un día. ¿Acaso los dioses no se unen también entre hermanos? Los propios Zeus y Hera eran hermanos y, sin embargo, estaban unidos también en matrimonio. ¿Por qué entonces a los mortales les estaba vedada esa posibilidad? ¡Era totalmente injusto!
Envalentonada por esta idea, Biblis escribió sobre unas tablillas una carta donde le confesaba a Cauno su amor. Le aseguraba que había tratado por todos los medios de reprimirlo, pero que le resultaba de todo punto imposible y ya no podía más. Asimismo le hacía partícipe de sus reflexiones sobre los matrimonios divinos y cómo estos no estaban mal vistos.
Cuando Cauno leyó esta carta, montó en cólera y ordenó al mensajero que se la había llevado que fuese a decirle a Biblis que estaba loca y que debía alejar de su mente esos pensamientos insensatos e impuros, los cuales debía mantener ocultos si no quería tener problemas.
Biblis se sintió muy afligida por esta respuesta de su hermano y durante un tiempo siguió el consejo de no airear más su pasión.
Sin embargo, su fuerza de voluntad no tardó en decaer, de modo que al cabo de unos meses volvió a las andadas. Pensaba que lo que sentía no era nada deshonroso y que, por tanto, no debía mantenerlo oculto. Así que volvió a hacerle partícipe a Cauno de su amor, esta vez cara a cara, sin ninguna carta de por medio.
Cauno la rechazó de malos modos y decidió abandonar su patria para no tener que volver a verla, tal era el asco y la repulsión que había empezado a sentir por ella.
Al saber que su hermano se había marchado, Biblis creyó enloquecer de dolor. Salió en busca de él, atravesando numerosas ciudades en las que preguntaba si le habían visto, pero su búsqueda resultaba inútil.
Finalmente, agotada de tanto peregrinar de un lado a otro sin éxito, Biblis sucumbió al agotamiento y se derrumbó sobre el suelo, comenzando a llorar con total desconsuelo, y no dejó de llorar hasta que le sobrevino la muerte por inanición. Las lágrimas que derramó fueron tan abundantes que conformaron una fuente inagotable que en su honor fue llamada por su nombre: fuente de Biblis.
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