(Nuevos Primero)
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| 28-Jun-2025 18:38 |
| dadodebaja52683 |
Historia impactante !.Además que no se corta un pelo en suavizar un pelín los actos de extrema violencia física, emocional y moral, sobre todo los de Procne y Tereo que traspasan los límites morales.
Los griegos nos dejaron grandes enseñanzas sin justificar o juzgar a nadie por sus hechos, sino mostrarnos la naturaleza de la historia y que cada cual, analice entre lo bueno y lo malo.
Las pasiones cuando se descontrolan y el dolor se interioriza y no se acepta, pasa página..., la venganza nunca es buena, tarde o temprano pasa factura al ser humano, porque se van encadenando más tragedia que el horror del primer crimen.
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| 28-Jun-2025 15:26 |
| Danteojos |
Cita:
Iniciado por Ginebra
Poquito amor hay en esta historia, o al menos poco duró.
Filomena fue una víctima inocente, pero el pobrecito Itys más inocente aún. Cuanta crueldad, estos legendarios antiguos siempre tan dramáticos.
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Así es, Ginebra. Más que de amor, aquí habría que hablar de una pasión enfermiza que terminó degenerando en brutalidad e ignominia
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| 28-Jun-2025 14:08 |
| Ginebra |
Poquito amor hay en esta historia, o al menos poco duró.
Filomena fue una víctima inocente, pero el pobrecito Itys más inocente aún. Cuanta crueldad, estos legendarios antiguos siempre tan dramáticos.
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| 28-Jun-2025 13:40 |
| Danteojos |
Historias de amor legendario 7: Tereo, Procne y Filomela
Antes que nada quisiera advertir que esta nueva entrega de los amores legendarios es dura, muy dura, por lo que aconsejo no leerla a quienes, por ser muy susceptibles, puedan ver herida su sensibilidad.
Pues eso, que el que avisa no es traidor. Y dicho esto, allá va sin más dilación la truculenta historia de Tereo, Procne y Filomela
TEREO, PROCNE Y FILOMELA: UN TRIÁNGULO AMOROSO ABOCADO A LA TRAGEDIA
Tereo era un rey de Tracia que, gracias a la oportuna y contundente intervención de su ejército, había salvado a Atenas de una más que segura invasión bárbara. En señal de agradecimiento, el rey de Atenas, que por aquel entonces era un tal Pandión (se considera que fue el quinto rey de Atenas), le entregó en matrimonio a su hija Procne.
Tereo y Procne marcharon a Tracia, donde fueron en un principio felices y tuvieron un hijo, al que pusieron por nombre Itys.
Al cabo del tiempo, sin embargo, Procne comenzó a sentir morriña de su tierra y, sobre todo, nostalgia de su hermana Filomela, con la que había mantenido una relación muy estrecha antes de casarse. Movida por esta nostalgia, Procne pidió a su esposo poder ver de nuevo a su hermana, proponiéndole para ello dos alternativas, bien ir ella a Atenas para reunirse con Filomela, bien que esta viniese a Tracia.
Tereo no estaba muy convencido, pero por amor a su esposa, accedió finalmente, eligiendo la segunda de las opciones, de modo que marchó a Atenas para convencer a Pandión de que le permitiera traer consigo a Filomela y que esta permaneciese una temporada con ellos en Tracia, ya que Procne sentía tanta nostalgia de ella.
Sin embargo, cuando Tereo llegó a Atenas y vio a Filomela, quedó al instante prendado de ella, desatándose en su interior una pasión de tal envergadura que le fue imposible sustraerse a ella. Esta pasión le fue devorando día a día, compeliéndole a hacer suya a Filomela costara lo que costase.
El rey Pandión no quiso en un principio que Filomela marchase con Tereo a Tracia, pero tanto insistió este, arguyendo lo mucho que la echaba de menos su hermana Procne, que finalmente el rey accedió y dio su consentimiento.
Cuando Tereo y Filomela llegaron finalmente a Tracia, Tereo no lo dudó un instante y, tras raptarla, la encerró en un establo ubicado en la parte más recóndita de un bosque. Allí, sin más contemplaciones, la violó repetidamente, dando de este modo rienda suelta a su irreprimible deseo sexual, sin que de nada sirviesen las súplicas de la pobre muchacha que imploraba piedad.
Rota de dolor y de vergüenza, Filomela prometió que contaría a todo el mundo aquel acto de infamia. Esta amenaza asustó y enfureció a la vez a Tereo, quien entonces, ni corto ni perezoso, arrancó la lengua a Filomela con unas tenazas, para que de este modo no pudiese contarle nada a nadie.
Dicen que aun después de mutilarla, Tereo violó varias veces más a Filomela.
Finalmente, Tereo marchó a su palacio y le dijo a Procne, su esposa, que Filomela había muerto de una terrible enfermedad durante el viaje.
Entretanto, encerrada en aquel establo cochambroso y víctima del abandono y la tristeza más absolutas, Filomela comenzó a urdir un plan para vengarse. Dado que no tenía lengua y, por tanto, a nadie podía referir lo sucedido, comenzó a tejer sobre un lienzo la triste historia de su vida. Una vez lo hubo terminado, aprovechó el momento en que una aldeana pasaba por los alrededores, para entregarle el lienzo y mediante signos pedirle que lo hiciese llegar a la reina Procne, pues se trataba de un regalo que le hacía.
La aldeana accedió a hacer de recadera y entregó, en efecto, el lienzo a Procne, quien de este modo se enteró de que su hermana vivía, pero que había sido violada por su propio esposo, quien a su vez le había mentido al decirle que estaba muerta.
Sin revelar nada a Tereo, Procne marchó al lugar donde estaba encerrada su hermana. Una vez allí, Procne disfrazó convenientemente a Filomela para que nadie pudiera reconocerla y se la llevó consigo a palacio. Más tarde, a salvo ya bajo los muros de este, ambas hermanas, invadidos sus ojos de lágrimas, se fundieron al fin en un fuerte abrazo, y comenzaron a planear su venganza.
Procne decidió a la sazón que sería aún más cruel de lo que había sido Tereo, de modo que no bastaría con matarle, sino que su castigo y sufrimiento deberían ser de tal calibre que la muerte fuese en realidad para él un alivio. En este sentido, quiso herirle donde más daño pudiera hacerle.
Lo que ideó y llevó finalmente a cabo fue ciertamente macabro: mató y descuartizó a su propio hijo, a Itys, quien todavía era un niño, y con su carne preparó un asado que ofreció en un banquete a su esposo Tereo. Este se sació hasta prácticamente reventar. Luego, una vez ahíto de comer, ordenó a su esposa que llamase a su hijo, ya que quería pasar un rato con él. Entonces Procne le respondió:
— A quien buscas lo tienes dentro
— ¿Qué quieres decir? -le preguntó entonces Tereo, absolutamente desconcertado.
Con la perfidia propia de quien ha completado su venganza, Procne le contó entonces que acababa de comerse a su hijo. Y para poner colofón a sus palabras, entró en ese momento Filomela, llevando en sus manos la cabeza del infeliz Itys.
Roto de dolor, Tereo prorrumpió en un desconsolado llanto y quiso en un principio quitarse la vida, pues no podía soportar saber que había engullido a su propio hijo. Sin embargo, antes de eso quiso matar a las dos hermanas, contra las que arremetió enfurecido con su espada.
Pero lo dioses estaban ya hartos de tanta sangre y decidieron poner fin a la historia transformando al sanguinario trío en tres aves distintas. A Procne y a Filomela la transformaron, respectivamente, en ruiseñor y en golondrina, que es precisamente lo que significan sus nombres en griego antiguo, mientras que a Tereo lo transformaron en abubilla, semejante a un guerrero con su penacho y agudo pico.
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