(Nuevos Primero)
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| 29-Jun-2025 22:44 |
| Capi_Platónico |
Bonita historia rambién la tuya ilcavalieri. También me ha hecho recordar mis tiempos de colegio donde algún calabacín también cayó en el baile del final de la EGB.
Qué buenos tiempos también los de la niñez, pero me quedo con la adolescencia.
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| 29-Jun-2025 21:43 |
| Aliada |
Es bonito recordar pero mi opinión es que si alguien sigue anclado en el pasado recordando amores y saber qué hubiera pasado es porque en el presente no es feliz, no está satisfecho y no ha avanzado en su vida y no se ha dado cuenta que hay más personas, experiencias nuevas y la vida sigue, no sé si sea tu caso, no sé si soy aguafiestas pero me da la impresión de las personas viven o desean de nuevo esas experiencias, está bien acordarse pero seguir anclado en esas personas del pasado , ahí creo que hay problema, lo digo por cualquiera.
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| 29-Jun-2025 21:18 |
| dadodebaja52683 |
Cita:
Iniciado por Miercoless11
Es muy interesante y yo voy hacer una pregunta sobre ello;
Que es peor rechazar a una persona o que te rechazen ?
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Yo diría que más bien prefiero rechazar que ser rechazada, por qué ?. Porque cuando yo rechazo soy yo quien toma la decisión, tengo un poco más de control sobre el escenario que se me presenta y las emociones que vendrán después. Sin embargo, ser rechazada me podría dejar esa sensación de incertidumbre, vulnerabilidad que me pudiera costar más superar.
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| 29-Jun-2025 21:14 |
| dadodebaja52683 |
Qué relato de adolescente nostalgia, emociones intensas, líos sentimentales, y ese sabor agridulce que deja el primer contacto con el amor, el rechazo y las primeras decepciones.
A mi me ha caído muy bien Ana, sin ella no se impulsa la acción. Ella era quien manejaba las relaciones sociales entre vosotros con sus juegos de poder, confianza y manipulación leve. Sin Ana esa historia no podrías haberla contado 
Gracias por compartir parte de esa historia
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| 29-Jun-2025 18:14 |
| ilcavalieri |
Me animo a contar una historia que me ocurrió, una muesca en mi revolver, como diría @Ratoncito.
Huelga decir que a día de hoy, no le doy apenas importancia a lo ocurrido, dado que pasó cuando contaba con 14 años, los primeros amores de adolescencia. Vamos a ello:
En mi clase había un grupo de cuatro chicas, a saber:
Ana: Era la más popular. Tenía bastantes chicos detrás de ella.
Bea: Era la "segunda más popular", por definirlo así.
Bárbara: Era más bien normalita. También se notaba que era más tímida y cortada que Ana y Bea.
Verónica: Para mi gusto, no es que fuera muy guapilla. Además, estaba zumbada de la cabeza. 
Empezó el curso, no recuerdo si 2º o 3º de la ESO, ya que han pasado muchos años. Ana, que vivía un par de bloques más allá del mío, la conocía de antes, puesto que mi madre y su padre iban en la misma pandilla cuando eran jóvenes. Pero poco más. Ese año se dio la circunstancia que iba a clase extraescolares de inglés, varios días a la semana, y coincidió que Ana también iba. Esto quiere decir, que el camino de vuelta a casa, siempre lo hacía con ella, ya que vivíamos cerca el uno del otro.
Fue avanzando el curso, y en esos regresos a casa, Ana se abrió hacia mí. Me contaba si le gustaba este o el otro. Que qué opinaba de tal chico. Que si había visto lo que había pasado en clase. También me preguntaba que quién me gustaba a mí. Siempre he sido muy reservado en esas cosas. Le contestaba que no me gustaba nadie. Como con Ana cogí esta confianza, de manera colateral también lo hice con el resto de chicas de su pandilla. Iban a mi clase de instituto igualmente, pero aumentaron los momentos en los que nos juntábamos más.
Con el paso del tiempo, me empezó a gustar Bea. En aquel entonces andaba con uno de los chulitos de clase. Un día, en uno de esos regresos de inglés, se lo confesé a Ana. Me gustaba su amiga Bea. Aparte de echarse la típica risa adolescente de cotilleo, me dijo que haría lo posible con juntarme con ella.
El chulito de clase dejó a Bea. Tenía vía libre. Empecé a lanzar cañas a Bea. La chinchaba un poquito, ella a mí, me cogía del brazo. Alguno de clase llegó a decir que yo le gustaba a Bea.
En ese tiempo de tonteos, empezaron a ocurrir otras cosas. "Oye, por qué no te guardas el teléfono de Bárbara?". Me decía Ana (era un fijo, no teníamos móviles entonces). "¿Sabías que Bárbara está pensando en apuntarse a natación?". Me volvía a decir Ana (si, yo practicaba natación). En clase, Bea se sentaba al lado de Bárbara, en la parte de atrás. Yo que estaba sentado delante, muchas veces me giraba para ver a mi Bea. Casualmente (o no), Bárbara me estaba mirando. En uno de esos regresos de inglés, un día Ana me espetó, aunque no con mucha insistencia: "Y de Bárbara qué opinas?". "Bueno, Ana, ya sabes que a mí me gusta Bea..." contesté yo.
Un sábado por la tarde, ya en invierno, dando una vuelta por el parque con los gamberretes de mis amigos, estaban Bea y Ana en un banco. También estaba por allí cerca el novio que se había echado Ana (era de otro instituto) y los amigos de éste. Mis amigos, como puteadores natos que eran, le dijeron a Bea que uno de los que estaba allí le iba a pedir salir. Ellos no sabían que a mí me gustaba, así que me lo pusieron a huevo!!."Bea, ven!. Te diré quién es ese". Nos apartamos un poco de la gente y allí mismo le pedí que saliera conmigo. Ella se quedó como en shock. No se esperaba que fuera yo. Se quedó sin saber bien que decir. Le dije que lo pensara, que me gustaba mucho.
Lo que no se esperaría nadie, es que esa misma tarde, empezó a salir con un amigo del novio de Ana. Me quedé chafado. Mis amigos cuando se enteraron la trataron de zorra para arriba. Me quedé muy decepcionado. Ya no podía ver con los mismos ojos a Bea.
Circunstancias de la vida, en el tiempo que estuvo con aquel chico, Bea tuvo problemas personales. Falleció su abuela y creo que su madre tuvo problemas de salud muy serios. Faltó bastante a clase. Ana me dijo en uno de esos regresos de inglés, que con este chico no congeniaba mucho. Se pasaban mucho tiempo callados. Que le había confesado que le preocupaba que la llamaran zorra y tal (no es lo más correcto, pero estamos hablando de adolescentes de 14 años asilvestrados), que creía que había elegido mal aquel día...
Estuvimos tiempo sin vernos, llegaron las vacaciones de Navidad y se fue a Madrid, de donde era originaria su familia. A la vuelta a clase, cortó con aquel chico. Un día en clase de educación física, coincidiendo que estábamos apartados de los demás, me preguntó si estaba enfadado con ella. No esperaba que me preguntara eso. Creo no estaba enfadado, pero sí seguía dolido. Algo había cambiado. La ignoré y no le di una respuesta seria.
A partir de aquí, Bea "bajó a los infiernos". Empezó a salir con chicos, en que cortaba con uno, ya estaba saliendo con otro. Tal es así, que un día en clase, los chicos de la clase nos pusimos en fila a pedirle salir (yo incluido). Corría el rumor de que tenía una lista de todos los tíos de nuestro curso y los tenía clasificados en A (buenorros), B (normalitos) y C (los que no tocaba ni con un palo). Yo parece ser estaba en la B. Hasta tal dimensión llegó el cachondeo. Al curso siguiente, Bea ya no estuvo con nosotros. Se mudó a Madrid, parece ser que trasladaban a su padre en el trabajo.
Ana siguió con su novio. Bárbara dejó de mirarme. Era tan cortada, que uno de mis amigos le pidió salir más delante y salió huyendo. Verónica siguió sin comerse un rosco y siguió tan zumbada de la cabeza.
Y a día de hoy, me consta que Ana y Bárbara están casadas y con hijos. Viven en mi ciudad. De Verónica no sé nada. Y de Bea no volví a saber desde que se fue a Madrid.
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| 29-Jun-2025 17:03 |
| Capi_Platónico |
Depende de cómo se haga. Yo he sufrido rechazos dolorosos de "Es que tenías que haberte la zado antes" a otros elegantes de "No, lo siento pero no voy a dejar que me acompañes a casa" pero sí, suele ser peor cuando tienes que decir que no (al menos que seas un narcisista o algo por el estilo al que todo le resbala, supongo).
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| 29-Jun-2025 14:42 |
| Miercoless11 |
Es muy interesante y yo voy hacer una pregunta sobre ello;
Que es peor rechazar a una persona o que te rechazen ?
Y mi respuesta, yo lo he llegado a pasar peor en la conversación de tener que rechazar. Y obvio en casa luego duele más te rechazen.
La vida es así de caprichosa gustas a quien no te gusta y te gusta quien no le gustas.
Por eso cuando se da el os gustáis es la hostia!! Jajajaja
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| 29-Jun-2025 08:07 |
| Ratoncitopáez |
Cita:
Iniciado por Ginebra
"Quien yo quiero no me quiere, y quien me quiere no me gusta".
Así son las paradojas del amor, poc@s se habrán librado de experimentarlas. Recordar de vez en cuando está bien, pero pensar en lo que pudo haber sido y no fue, no sirve de nada.
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A día de hoy lo recuerdo como una anécdota, una muesca más en el revolver de mi vida, han pasado muchos años ya de eso.
Recordé los hechos por la casualidad de encontrarme ayer con las dos personas implicadas en la historia y pensé que podía ser un tema para que el personal contara sus experiencias y/u opiniones.
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| 29-Jun-2025 08:06 |
| Capi_Platónico |
Todos hemos rechazado y todos hemos sido rechazados. Siempre he pensado que de joven me fue muy mal en temas románticos hasta que ya más mayorcito, echando cuentas, me dí cuenta de que en realidad había dado exactamente las mismas calabazas que había recibido.
Tú historia me ha rememorado muchos recuerdos Ratoncito. Adoro estas historias de como eran los viejos tiempos y cómo eramos algunos de nosotros por aquel entonces
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| 29-Jun-2025 07:43 |
| Ginebra |
"Quien yo quiero no me quiere, y quien me quiere no me gusta".
Así son las paradojas del amor, poc@s se habrán librado de experimentarlas. Recordar de vez en cuando está bien, pero pensar en lo que pudo haber sido y no fue, no sirve de nada.
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| 28-Jun-2025 17:01 |
| No Registrado |
Desde el presente siempre se ve diferente el pasado. Y muchas veces se idealiza el pasado y sobre todo el que habría pasado.
Está claro que no sabemos qué habría pasado, quizás hubieras salidos con ellas y hubieras sido infeliz por mil razones, en una relación hay mil cosas que pueden salir fatal. Quizás habrías salido con ellas y daría igual por qué el presente seguiría siendo el mismo o peor.
No se puede vivir pensando en qué habría sido por qué siempre nos imaginamos que hubiera sido perfecto cuando eso es solo una mentira que nos inventamos, por alguna razón nos gusta sufrir.
Mira siempre el presente o el futuro da igual la edad. Las personas cuanto más viejas nos hacemos más pensamos en el pasado en todo lo que no hicimos en todo lo que no vivimos. Es mejor pensar en el presente y en qué podrías hacer mañana para sentirte mejor contigo mismo.
Siempre con la mirada hacia adelante y la espalda erguida.
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| 28-Jun-2025 14:53 |
| No Registrada |
Cuando eres pequeño o joven tienes que aguantar a ciertos seres aunque no te gusten, ya con el tiempo vas eligiendo y decides con quién tratas, haces tus grupos más o menos estables en el tiempo.
Ellas te dejaron en su pasado pero tú sigues recordando lo positivo de aquel pasado. Eso es bueno, pero recuerda que las cosas terminan porque no todo fue color de rosa.
Un saludo
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| 28-Jun-2025 13:52 |
| Danteojos |
Evidentemente, los gustos y los afectos son algo propio y subjetivo de cada persona que, como tal, no pueden controlarse. Lo cierto es que resulta triste que en ocasiones como las que menciones en este hilo no se dé la deseada bidireccionalidad, pero si no se da, por mucho que te esfuerces, la mayoría de las veces no cuajará nada afectivo entre ambos. No siempre sucede así, claro, pues algunas veces una persona que al principio no te gustaba, con el paso del tiempo comienzas a ver en ella determinadas cualidades que te resultan de lo más atractivas, con lo que finalmente te acaba gustando, pero esto suele ser la excepción a la regla.
En fin, que ya te pueden poner delante a la mismísima Marilyn Monroe, que como no te guste, no habrá nada que hacer
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| 28-Jun-2025 13:29 |
| dadodebaja52683 |
Qué tierna infancia.
Si uno hay una correspondencia de sentimientos, bien sea amistad o novios, pareja, no se puede hacer nada. Da igual que te digan que fulan@ es un chollo, pero a ti no te entra, por qué...?, solo un@ lo puede saber. Con el tiempo puede que veas más atisbos de si volviera atrás, quizá lo intentaría. Todo ser humano con el tiempo se da cuenta de que ha madurado, que hay cuestiones que no las realizaría de la misma forma; eso no quiere decir que termines felizmente viviendo todos los días con esa persona, pero sí haberla conocido algo más.
Tenemos que aceptar cuando nos dan calabazas, siempre hay que hacerlo con respeto hacia la otra persona y no dañarla sin motivo alguno, bien sea por su físico, por su forma de ser; no es necesario hacer más daño que el que por sí va a sentir esa persona, por sentirse rechazada, con el tiempo, entenderá que hay que aceptar los sentimientos.
Sí, por mucho que cambien las modas, el amor, el sentimiento, nunca cambiará, aunque salgan nuevas formas de sexo.
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| 28-Jun-2025 13:03 |
| Ratoncitopáez |
Cuando no puedes hacer nada.
Voy a contar la historia de Gloria y Ana, dos chicas que de algún modo pertenecen a mi pasado, casualmente esta mañana me las he encontrado a las dos en el pueblo porque han venido a pasar el finde o sus vacaciones. Con las dos viví situaciones similares pero antagonistas.
Gloria es una mujer una año menor que yo, la veía en el colegio, posteriormente en Instituto. En la época de secundaria, empecé a notar que se acercaba siempre que podía, estaba pendiente de mí, deseando tener ocasión para estar cerca mía, en las actividades del centro quería estar en mi equipo. En pocas palabras, noté que le gustaba. Físicamente era una chica normal, que no desentonaba de las más "guapas", una persona muy buena, de buen corazón, conocida del pueblo, de una familia humilde y buena. Todo indicaba que podía ser una buena opción para mí. Pero había un problema, reconocía sus cualidades pero... a mí no me gustaba o no me atraía. Hablamos de otros tiempos en los que no había Instagram, WhatsApp, Facebook. likes etc. Me dijeron unas amigas suyas, que le gustaba, que estaba loquita por mí, y contra más me lo decían menos me gustaba, era el efecto contrario. En este caso ella no podía hacer nada, reconozco que lloré cuando un día que sus amigas me "dejaron" a solas con ella, surgió la conversación y le dije la verdad, ella lloró mucho más y sé que lo pasó muy mal, pero es que no la podía engañar. No podía ser contrario a mis sentimientos. Aún con el paso de los años creo que ella me mira con aquellos ojos de tristeza...
Pasaron unos años y apareció en mi vida Ana, tres años menor que yo, a mí desde el primer día me gustó, incluso llegamos a quedar, yo le ayudé en su trabajo, algunos arreglos en la peluquería que tenía entonces para sacar unas pesetas y pagar los estudios, me llevé un par de años detrás de ella, nunca le confesé mi interés. Un buen día una de sus amigas me dice, ¿a ti te gusta Ana, verdad? aunque no quería reconocerlo, le dije un lacónico sí... La chica fue sincera, me dijo que sus amigas lo habían notado y le había hecho referencia sobre mí porque les parecía buena pareja para ella, pero ella les confesó, también entre lágrimas, que le caía genial, que era de las mejores personas que se iba a encontrar en la vida, que ojalá le gustase, pero no le gustaba y no podía hacer nada contra sus sentimientos. Yo lo intuía, pero saber la verdad fue muy doloroso, lo pasé muy mal, pero la entendía perfectamente y comprendí en aquel momento lo que Gloria sufrió en su día por mí.
Pero cuando no gustas o no te gusta, no puedes hacer nada, ni tú, ni la otra persona.
Es una versión ampliada del "te quiero mucho como amigo".
Como anécdota contaré, que ambas se fueron del pueblo, se casaron y tuvieron hijos, Gloria sigue con su pareja. Ana se separó, estuvo un tiempo sin pareja, un año nos vimos en el pueblo por las fiestas y me confesó que en aquel momento se equivocó conmigo, me refrendó que de las mejores personas que conocía pero hizo lo que le dictaba su corazón y que quién sabe... En ese momento yo tenía pareja y tenía el libro de esa historia totalmente cerrado, le agradecí su sinceridad y continuamos con nuestras vidas, ella y hace años que está con otro hombre y creo que es feliz, yo me alegro por ella, no le deseo para nada el mal.
Me hago mayor y veo que los tiempos han cambiado algunas cosas siguen igual, da igual que tengas 20 o 50 años.
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