> Foros de Temas de Amor > Las mejores Historias de Amor > Historias de amor legendario 2: Afrodita y Adonis
 
Tema: Historias de amor legendario 2: Afrodita y Adonis Responder al Tema
Tu Nombre de Usuario:
Mensaje:

Opciones Adicionales
Otras Opciones

(Nuevos Primero)
19-May-2025 23:17
Pedrizia No sé si está permitido poner vínculo a video de youtube, si no, avísame, Ginebra, y borro mensaje.

https://m.youtube.com/watch?v=q1A7ar...QWZyb2RpdGE%3D
19-May-2025 22:35
ilcavalieri
Cita:
Iniciado por Danteojos Ver Mensaje

Afrodita también fue, cómo no, amante de Dionisos, otro que tal baila en lo que a desenfreno sexual concierne. De esta unión nació precisamente Príapo, quien tenía por lo visto un pollón de cuidado y siempre lo mantenía erecto. Desde luego, como actor porno no habría tenido precio.

.
19-May-2025 22:33
Lady Keller.
Cita:
Iniciado por Capi_Platónico Ver Mensaje
Pobre Hefestos...
Era un gilipollas
19-May-2025 22:25
Danteojos
Cita:
Iniciado por Capi_Platónico Ver Mensaje
Pobre Hefestos...
Un tipo bastante desgraciado, la verdad, pese a ser un dios, y no lo digo solo por los cuernos que le puso Afrodita, sino porque siempre fue un marginado, despreciado y aborrecido por los suyos. De hecho, su propia madre, Hera, lo lanzó al mar para ocultarlo nada más nacer, ya que se avergonzaba de sus discapacidades físicas. Y, sin embargo, era muy inteligente y, sobre todo, muy mañoso, ya que fue quien construyó muchos de los objetos de poder usados por otros dioses y héroes, como la égida de Zeus, el casco de Hades o la armadura de Aquiles. Es una pena que no le reconociesen sus méritos como era debido, todo por ser feo y contrahecho.
18-May-2025 18:35
Doctor_House Afrodita de piscis

18-May-2025 17:04
Capi_Platónico Pobre Hefestos...
18-May-2025 12:48
Danteojos
Historias de amor legendario 2: Afrodita y Adonis

Imagino que todo el mundo sabe que Afrodita era la diosa griega del amor, a la que luego los romanos, tan dados a cambiar el nombre de la gente, rebautizaron como Venus. También, no obstante, la conocían como Cipris, ya que era especialmente venerada en la isla de Chipre. Lo que quizá se sepa menos es que Afrodita era también una ninfómana de cuidado, una lujuriosa empedernida cuyas ganas de sexo jamás resultaban saciadas, por mucho que lo practicara. Tal es así que hoy en día a aquellos que carecen de apetito sexual se dice que padecen de anafrodisia, justamente por contraposición a ese deseo incoercible de la buena de Afrodita.

Lo cierto es que Afrodita era una diosa un tanto peculiar. Era bellísima, la más bella de todas las diosas, ante la que todas las demás palidecían. Sus orígenes son ciertamente extraños. Los dioses, al igual que los humanos, suelen nacer del apareamiento entre macho y hembra: ya sabéis, papá planta una semillita en mamá y, voilá, una boca más para alimentar. Pero Afrodita fue una excepción, ya que no tiene padre ni madre, sino que se engendró por la curiosa mezcla de la espuma del océano y la sangre y restos de semen de los genitales amputados de Urano, que habían sido arrojados al mar por orden de su hijo Cronos.

En este punto hay que hacer una pequeña digresión para explicar que Urano había sido durante mucho tiempo el amo y señor del Universo, justo hasta que su hijo Cronos lo derrocó y, para que ya no pudiera reproducirse, emasculó con una hoz dentada. Sus genitales fueron arrojados al mar, como queda dicho, pero todavía hubo tiempo a que los espermatozoides que aun albergaban formaran con su sangre una extraña pócima que al contacto con la espuma oceánica engendrase a la sin par Afrodita, que ya nació adulta, sin que por tanto tuviese niñez ni pubertad.

A pesar de la extraordinaria belleza de Afrodita, los dioses olímpicos, con Zeus a la cabeza, tuvieron la desfachatez de obligarla a casarse con Hefesto, el dios herrero y cojo. No fue un matrimonio por amor, sino por conveniencia, como casi todos los matrimonios que tienen lugar en el Olimpo. De hecho, Afrodita aborrecía a Hefesto, ya que este, además de cojo y contrahecho, era al parecer feo de cojones. Esta circunstancia, unida a la naturaleza de por sí promiscua de Afrodita, hacía que difícilmente pudiese el infeliz de Hefesto evitar que de su testa brotase una generosa cornamenta. En efecto, Afrodita tuvo multitud de amantes entre los otros dioses, entre ellos Ares, el dios de la guerra, quien se enamoró perdidamente de ella. El cojo Hefesto urdió entonces una red de plata prácticamente invisible que acopló cuidadosamente en el lecho donde se acostaban Ares y Afrodita, y en esta red quedaron ambos atrapados en plena coyunda, siendo los dos amantes objeto de escarnio y burla por parte de los otros dioses, que a la llamada de Hefesto acudieron para contemplar en primera fila el pornográfico espectáculo. Al final Hefesto accedió a liberar a los adúlteros y, mal que le pesara, siguió casado con Afrodita, quien desde entonces procuró ser más discreta en sus devaneos, aunque ni mucho menos renunció a su lubricidad, pues esta le venía congénita, ¿y quién puede huir de aquello que está presente en su propia sangre?

Otro insigne amante de Afrodita fue el dios Hermes, del que tuvo un hijo que, en honor de ambos progenitores, fue llamado, como no podía ser de otro modo, Hermafrodito, quien nació con genitales tanto de hombre como de mujer.

Afrodita también fue, cómo no, amante de Dionisos, otro que tal baila en lo que a desenfreno sexual concierne. De esta unión nació precisamente Príapo, quien tenía por lo visto un pollón de cuidado y siempre lo mantenía erecto. Desde luego, como actor porno no habría tenido precio.

La lascivia de Afrodita no tenía límites, de modo que entre sus amantes no solo se contaban dioses, sino también simples mortales. Uno de los más célebres fue Anquises, del que dio a luz al legendario Eneas, quien como sabéis huyó de Troya, tras la destrucción de esta por los griegos, y llegó hasta la península itálica, donde se asentó con sus hombres y donde, varias generaciones después, sus tataranietos Rómulo y Remo fundaron la famosa Roma… Pero bueno, eso es otra historia. No nos desviemos del tema.

Volvamos pues a nuestra Afrodita, la cual, pese a sus numerosos devaneos y aventuras amorosas de todo tipo, gozó sin embargo de un gran y verdadero amor con el bello Adonis, con quien vivió el más apasionado de sus romances. Hacían sin duda una bellísima pareja: los dos seres más hermosos del universo follando sin parar en los orbes celestiales. Digamos que eran los Brand Pitt y Angelina Jolie de la época.

Lo cierto era que Afrodita había visto nacer a Adonis y había cuidado de él desde que era un niño. Pero ya sabemos que los dioses son inmortales y no envejecen, mientras que los simples mortales sí que lo hacen. Así que Adonis creció y cuando llegó a adulto se había convertido, como dije, en el joven más guapo del mundo. Afrodita, como muchas otras, terminó enamorándose perdidamente de él y, cómo no, Adonis la correspondió en ese amor intenso y verdadero, de manera que vivieron una historia de amor de lo más romántica, apasionada y deliciosa.

Este romance habría podido continuar incólume hasta el fin de los tiempos o, cuando menos, hasta que Adonis hubiese envejecido y perdido su belleza y lozanía. Sin embargo, terminó truncado y en tragedia, ya que Ares, en un arranque de celos, se transformó en jabalí y mató al pobre Adonis de una cornada en el muslo que le seccionó la arteria femoral e hizo que muriese desangrado. Por cierto, se dice que de la sangre de Adonis brotaron las flores rojas llamadas anémonas.

Afrodita le lloró durante largo tiempo. Pero, todo hay que decirlo, la muerte de Adonis, aun muy lamentada, no frenó las ansias salaces de Afrodita, cuya sangre no ha dejado de hervir un momento y continúa hasta hoy su inagotable colección de amantes; vamos, que los colecciona como si fuesen sellos de correos. Todo un ejemplo de mujer echá p'alante.


-