> Foros de Temas de Amor > Historias de celos en las parejas
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 26-Jun-2011  
Usuario Novato
 
Registrado el: 26-June-2011
Mensajes: 5
Hola a todos. Me gustaría contaros el capítulo que estoy viviendo ahora mismo para pediros ayuda, porque estoy desesperado.
El verano pasado dejé a mi ex novia por varios motivos, entre ellos el que siempre estuviese de mal humor y me hablase mal. Estuvimos cerca de tres años juntos. Convivíamos un poco en su casa, pero no me instalé allí por miedo a que no funcionase. Ella es estudiante y monitora de fitness. Una chica atractiva, inteligente, fuerte y segura. Pero creo que la falta de una figura paterna le hacía siempre estar a la defensiva conmigo. Al final de la relación me di cuenta de que ya no sentía nada por ella. Yo soy un chico muy alegre y estoy todo el día de buen humor. Es casi imposible discutir conmigo.

Tengo muchas aficiones como el cine, el comic, el arte o la lectura. Soy profesor y también me dedico a dar clases de artes marciales y fitness. Además tengo un grupo de rock.
A mis clases de fitness entran muchas chicas, pero nunca he mantenido una relación con ninguna a excepción de las navidades pasadas.
Una de mis alumnas se fijaba mucho en mí y a mí me empezó a gustar. Mi amigo sirvió de “celestino” para darme el empujón y probar suerte. Aunque soy reacio a mezclar trabajo con sentimientos, decidí invitarla a salir una noche.
La verdad es que todo salió muy bien, ella es una chica muy risueña y con mucho sentido del humor y todo comenzó a rodar.
Supe que a su madre, su hermana gemela y a ella las abandonó su padre y que llevaba tres años viviendo sola con su hermana. Tengo nueve años más que ella. Estudió un curso de estética, pero trabaja como envasadora en una fábrica que nada tiene que ver con ello. Sus aficiones son las clases de baile.
Desde un principio a ella le daba reparo el que yo fuese más inteligente que ella, ya que temía no congeniar. Yo le hice ver que eso no es ningún problema y que una relación se basa en otras cosas, pero me hizo pensar que buscaba en mí esa figura paterna no obtenía en su infancia haciéndome recordar los problemas con mi ex novia.
Todo empezó a funcionar y ella dio el paso para que nos fuésemos a un piso de alquiler. Llevábamos tres meses y me pareció una locura, pero como soy muy optimista acepté el reto.

Unas semanas antes de irnos comenzaron a surgir los primeros problemas. Ella empezó a hablarme mal por teléfono y pensé que era debido a los nervios de la mudanza. Pude parar el traslado y recapacitar, pero al final me dejé llevar.
El día que nos fuimos al piso empezó el infierno. Después de comprar muebles, firmar contratos y todo lo que conlleva meterte en un piso hoy en día (que a pesar de ser de alquiler parece que lo estés comprando) comenzó a hablarme mal y ser una persona intolerante y enfermizamente celosa.
Comenzó a despreciar mis aficiones controlándome la cantidad de libros y dvd que traía al piso, enfadándose cuando iba a ensayar, preguntándome por mis ex novias o mis compañeras de trabajo. Descubrí que me registraba el móvil y que entraba a mi facebook, mi Messenger, etc.

La cosa fue más allá. Cuando comprobaba que tenía alguna amistad más en el facebook, me hacía un interrogatorio. Bueno, solo si se trataba de una fémina. Me ha llegado a pegar tortazos en la calle por “mirar” a chicas, cuando realmente no sabía ni a quién se refería. Me prohibió hablar con mis alumnas, aunque estuviese ella en clase, hacerme fotos con mis compañeros y que saliesen compañeras, comenzó a ser irresponsable en casa y no limpiaba o no bajaba a su perro a la calle. Se queja de la comida que le hago algunas veces sin apreciar mi esfuerzo. Vamos, es como tener una adolescente en casa, como a los que les doy clase.
Lo gracioso viene cuando descubro que ella chatea con chicos que ni conoce y que solo pretenden ligar, pierde tiempo en el gimnasio hablando con hormonados o le pillo fotos subidas de tono en sus clases y fiestas de baile.

Le puse una contraseña a mi ordenador para que no me pudiese espiar nada. Y a partir de aquí se volvió loca diciendo que le estaba poniendo los cuernos. En fin, la locura es extrema y los malos tratos y las vejaciones están a la orden del día. Ha llegado a culparme por un problema vaginal que tuvo diciendo que se lo he pegado yo por acostarme con alguna.

Me siento capaz de soportarla hasta que recapacite de sus errores. Le suele pasar a muchos adolescentes. Y ella, a pesar de tener 23 años lo sigue siendo. Creo que vale la pena resistir hasta que madure, pero a veces pienso en tirar la toalla y dejar todo nuestro sueño en eso, un sueño. He dejado de lado muchas de mis aficiones, mi pueblo, mis amigos, pero ella no se da cuenta. Amenaza con irse con chicos si no la acompaño a las clases de baile, ya que a todas sus amigas les acompañan sus parejas.
Es una chica muy guapa, sexy, muy segura y creída. Siempre presume de todos los hombres que le babean, pero esto se contradice con sus celos.

Tenemos un contrato de un año en el piso que no podemos romper, pero ahora es ella la que me quiere dejar porque discute conmigo. Es decir, discute, yo no entro en su juego, se frustra y se marcha vete tú a saber dónde para luego aparecer cuando le da la gana.

Es una relación totalmente injusta, pero sigo pensando que debo darle la oportunidad de madurar y ver cómo se comporta cuando se dé cuenta del daño que me está haciendo.
Mis compañeros dicen que huya de aquí, pero no sé si seguir con el reto.
Gracias por vuestro tiempo.

 
 


-