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Si el chavo finge y actúa-sobreactúa, se le huele a millas. Es el mismo 'halago' que proporciona un vendedor de enciclopedias a puerta fría que pretende colarte por fascículos el arte milenario de las tacitas de té chinas, con un rascador de madera de regalo. A uno/a no se le pondría buen cuerpo si recibe tal visita. Estaría más bien a la defensiva, ¿no? Pensando algo así como 'queee mala suerte', 'ya se ha ido', 'menos mal'.
En lo que es ligoteo, depende de la autoestima de la chavala en cuestión, que espero que siempre esté a la altura de las circunstancias, porque en estos menesteres hay un postureo y una falsedad que te giñas, más cuando surge la necesidad y el picor de criadillas.
Algunos se pierden con torpeza en una obra de teatro, de las malas. La chica que se topa con ellos querrían encontrarse con alguien mejor; fugazmente o no. No depende del compromiso, sino del bienestar. Ya puestos a disfrazar un falso aprecio mediante lisonjas, cumplidos, que se haga con elegancia. Algo diferente sin parecer excéntrico o súper friki. Algo clásico sin parecer un rancio. Algo quizá espontáneo. Pero la espontaneidad en los encuentros sociales está frecuentemente atada y amordazada. No se esperarán esos resultados que tanto salen en las películas. No encogen el corazón. No sobrevivirán al día cuando éste se apague.
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