|
Usuario Avanzado
Registrado el: 20-September-2010
Ubicación: Badajoz
Mensajes: 128
|
Como cada noche, cuando el silencio reina y la soledad hace acto de presencia, me quedo sola con mis pensamientos, y me dedico a escribir todas aquellas cosas que me gustaría que supieras, pero que van a quedarse como simples palabras adornando un papel en blanco.
Escribir me ha aportado siempre una libertad sin límites para expresar todo aquello que no puedo comunicar de otra manera, y aunque se, que jamás llegarás a leerlo, termino encontrándome mejor después de vaciarme por dentro.
Es como una necesidad vital que me empuja irremediablemente a hacerlo cada vez que necesito encontrarme conmigo misma, porque quizás hay cosas que los demás no entenderían o que, como dice la canción, el dolor cuando es por dentro, no se alivia con decírselo a la gente.
Cada vez que siento nostalgia o tristeza, ansiedad o angustia... pongo voz a mis palabras plasmándolas en un papel vacío.
Me gustaría que supieras que no he dejado de pensar en ti ni un sólo día desde que esto terminó, que no he dejado de preguntarme constantemente que será de ti. Tampoco he dejado un sólo instante de extrañarte, ni de soñar con tu regreso.
Y, aunque, en algún momento, pude albergar la esperanza de que pudiéramos volver a empezar, con el paso del tiempo, he terminado aceptando que esto de trata de un adiós definitivo.
A día de hoy continuo sin entender que ocurrió para que cambiaras tan repentinamente de actitud con respecto a nosotros.
Me faltaron explicaciones, aunque ya no tiene sentido pensar en los motivos que te llevaron a tomar esta decisión de la noche a la mañana. “ Lo que pudo haber sido y no fue”, ese podría ser el título de esta historia, que justo acababa de empezar cuando terminó sin remedio.
He manifestado muy dispares sentimientos a la vez desde nuestra despedida, o por llamarlo de alguna manera, he atravesado diferentes fases:
llanto desconsolado, añoranza, nostalgia, arrebatos infantiles, echarte de menos como no puedes imaginar, desear con todas mis fuerzas que estuvieras a mi lado, esperanza y desesperanza al mismo tiempo, tristeza... tantos sentimientos encontrados que considero imposible describir con palabras.
En ocasiones me pregunto: ¿ cómo es posible que pueda echarte de menos de esta manera habiendo formado parte de mi vida apenas dos meses?, ¿ cómo es posible que te extrañe tanto... que añore tus besos, tus caricias, tu voz, tu olor, tu presencia...?
No tengo respuestas a estas preguntas, no encuentro la manera de olvidarte, no encuentro la manera de olvidar lo que ha pasado entre nosotros. Sólo encuentro el silencio, la distancia ( más que física, emocional), la soledad sin ti...
Y aunque quisiera, no se borrarte de mi memoria, y lo que es peor, me niego a borrarte de mi vida.
Pero, y si no quiero olvidarte, ¿ cómo hago para continuar con tu ausencia?, ¿ y para dejar de sentir este vacío?. No se hacerlo.
Me enseñaste muchas cosas: a sonreír por la mañana, a disfrutar cada segundo a tu lado, a ver el lado positivo de la vida, a reír a carcajadas. Me enseñaste que estar junto hacía que se parara el mundo y sólo importáramos tú y yo. Pero se te olvidó lo más importante... no me enseñaste a estar sin ti. Y paradojas de la vida, parece como si el tiempo se hubiera “ olvidado de mi olvido”.
Quizás no alcances a entender que llegue a sentir de esta manera, pero te aseguro que no puedo evitarlo. Me ha faltado tiempo a tu lado, y aunque se que debería pasar página y cerrar esta capítulo de mi vida, para ello sería necesario obtener las respuestas a mis preguntas. ¿Qué pasó?, ¿qué te pasó?
Te parecerá absurdo, pero trato de seguir adelante y no lo consigo, porque sigo sin entender muchas cosas. Hubiese preferido que en tu despedida me dijeras que nunca habías sentido, y de esta forma continuar
con mi vida sin esperanza alguna de que pudieras regresar.
Pero de esta manera no puedo, porque en lo más profundo de mi, siento que tu también sentías cuando estabas a mi lado, que no fingías cuando me besabas y acariciabas, me niego a creer que era mentira lo que me decías. Me niego a creer que todo haya sido una farsa. Me niego a creer que inventaras ser una persona que no eras o que simularas unos sentimientos falsos.
Aunque pueda parecerte extraño, sigo echándote de menos, y pidiendo cada noche que al menos regreses en mis sueños. Echándote de menos y deseando que algún día llames de nuevo...
El tiempo pasa, y me demuestra que sigues haciéndome falta. Y no tengo miedo a que el tiempo pase, sino a que pase, y se pierdan los recuerdos.
¿No ibas a ser tú quién dibujara mi sonrisa eternamente?, ¿ No ibas a ser tú mi sastre de sonrisa? Desde que te fuiste, encuentro difícil sonreír. No es que no lo haga nunca, pero ya no es tan sencillo hacerlo por cualquier motivo, como cuando estabas aquí.
Durante el poco tiempo que formaste parte de mi vida te convertiste en la persona capaz de hacerme feliz. Feliz en toda la extensión de la palabra, en todo su significado. Conseguiste que sonriera nada más despertar, y que mantuviera esa sonrisa todo el día.
A veces me pregunto hasta que punto es normal que te extrañe de esta manera, habiendo formado parte de mi vida tan sólo dos meses. ¿ Cómo es posible que añore algo que no había tenido nunca antes?
Será porque me dejaste un sabor agridulce. Ha sido como quitarle a un niño un caramelo que recién acababan de darle.
Es algo raro sentir añoranza por algo que nunca fue. Dicen que esta es la peor de las nostalgias, y no les falta razón.
Me he quedado con ganas de ti, de conocerte... en todos los sentidos. Por ello siento tanta tristeza al recordar.
Quiero cerrar los ojos e imaginar lo que deseo, o hacer realidad mis pensamientos, pero no depende de mi. Si fuera tan fácil, la vida no sería como la conocemos.
Hace tiempo que busco el trozo de alma que perdí aquel día, y entre el humo de un cigarro, trato de encontrar la persona que fue contigo.
Es difícil explicarle al calendario que el tiempo no pasa como él pretende, y que entre el lunes y el domingo pueden pasar incluso años desde que no estás.
Cada día surgen miles de motivos y situaciones que me hacen echarte de menos.
! Qué ironía!, en ocasiones podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de repente, toda nuestra vida se concentra en un instante. E incluso podemos pasarnos la vida extrañando un solo instante. ¿ Cuánto durará esto? Ojalás se disipe. ¿ Qué sentido tiene experimentar un sentimiento que se supone es bonito pero que te llena de dolor, tristeza, añoranza, nostalgia...?
Ojalá volvieras y pudiéramos empezar de nuevo. Sé que valdría la pena, contigo valdría la pena.
|