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Guest
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Hace 12 años tuve una historia con una chica. El problema es que yo tenía novia y ella era novia de un amigo mio. Llamadle pecado de juventud o que directamente soy un cabrón, no me importa y lo admito. Reconozco que a mi me empezó a gustar y por lo que me comentó a ella también le gustaba antes de que pasara nada, supongo que esto sucede en cientos de grupos de amigos. Todo empezó con un romance pero al poco tiempo vino lo grabe del asunto: nos enamoramos. Y así estuvimos dos años, con interrupciones de por medio cuando los remordimientos nos superaban. Nunca nos planteamos en dejar a nuestras parejas o nunca hicimos un pensamiento serio al respecto, pura cobardía por un lado o por no hacer daño a nuestro alrededor pero básicamente la primera opción. Pero había un inconveniente, mi novia, unos pocos años mayor que yo y de fuertes creencias religiosas (para lo que le interesaba) quería casarse. A mi me daba igual el pasar por el altar o no, nunca le he dado mayor importancia a estas ceremonias ni a las religiones. El caso es que accedí, creyendo que me centraria y que en cierto modo me "redimiría de mis pecados" y que el tiempo daría la razón a mi decisión. Mi amante, que a partir de ahora llamaré Margarita, no lo vio mal. Evidentemente no le hacía ilusión todo este asunto pero compartía la opinión de que era lo mejor para los dos. Que estupidos fuimos. El día de la boda, al levantarme pensé que que demonios estaba haciendo casándome con mi novia mientras tenía a Margarita detrás, la mujer que amaba, viéndolo todo. En fin, me casé, pero nada cambió. Al mes otra vez estaba liado con Margarita pero un buen día todo cambió. Margarita estaba de viaje laboral, la llamé un día, estaba rara. Al volver me llama su novio, que teniamos que hablar. Iba preparado para que me rompiera la cara, me lo merecía. Pero no, me dijo que ella le acababa de dejar sin ninguna explicación convincente, yo no entendía nada. Imaginaros la situación, consolando a un amigo su peor enemigo y encima sin poder darle una explicación porque no sabían por donde iban los tiros exactamente. Al día siguiente quedé con Margarita. Estaba extraña, distante y no supo darme una explicación convincente. Decía que ya no quería a su novio y que necesitaba algo de aire. "Algo huele a podrido en Dinamarca" pensé en aquel instante. Pero a mi aquel momento me cambió la vida por completo. Me di cuenta que había cometido un error al casarme, al no haber roto con mi novia, al no explicar a mi amigo toda la verdad y sobre todo de empezar de cero con la mujer que amaba locamente así que me fui de casa. Mi ex-mujer no entendía nada, que cojones me pasaba, un día estaba bien y al siguiente hecho una mierda. Lo raro es que nadie de nuestro entorno sospechó nada pero tampoco hizo falta porque la historia entre Margarita y un servidor estaba muerta pero yo no lo sabía. No supe leer las señales que Margarita me enviaba con sus silencios y su trato un tanto arisco. Al final me vi viviendo sólo, habiendo destrozado las vidas de mi ex-mujer, de mi mejor amigo y la mia propia. Por lo que a mi respecta me daba igual, me lo tenía más que merecido pero jamás me perdonaré el daño que les hice a ellos dos, no se lo merecían, me querían con locura y yo les respondí con una traición. Da igual los años que pasen, ese sentimiento de culpa persiste. Intenté ayudar a mi amigo todo lo que pude y lo conseguí y en cuanto a mi ex-mujer, bueno, jamás le pude dar una explicación razonable, simplemente que ya no la quería y que era mejor dejarlo antes de que llegaran los niños. Se fue a vivir a otra ciudad, me dejó en la ruina y sé que tiene dos niños con un tipo que conozco y que es un encanto y me alegro por ella, de verdad.
Si habeis llegado hasta aquí quizás esteis pensando ¿que fue de Margarita?. Bien, mientras me mudé de casa para iniciar una personal travesía en el desierto quedé con ella un par de veces. Al final me dijo que no me quería, que necesitaba iniciar una nueva vida y que lo sentía mucho por mi pero que esa era su decisión final. "De **** madre", pensé. Y también le dije: "No te creo, aquí pasa algo más" pero así quedó todo. No estoy pidiendo un poco de comprensión por quienes esteis leyendo esto pero poneros en mi lugar. Viviendo sólo cuando ese no era el plan, habiendo destrozado dos vidas con la obligación de tener que ayudar a una de ellas y de no hacer sufrir más de la cuenta a la otra y observando como la persona que amaba se desentiende de todo y además portando sobre mis hombros un secreto que no podía compartir con nadie. Poco a poco todo se fue estabilizando. A Margarita la vi unos 4 meses después de todo el embrollo. Me llamó para quedar. Iba preparado para cagarme en sus muertos, no por dejarme tirado, que también, sino por dejarme en esa situación tan precaria como si no le importara. Pero no le dije nada, fue un encuentro extraño, evitamos a toda costa hablar del asunto, hicimos como un pacto implicito de no tocar ciertos temas, fue como cuando quedan dos amigos que en el fondo no tienen nada que explicarse porque ni ella me explicó nada íntimo ni yo a ella tampoco. Lo que pasa es que Margarita no sabía que yo sabía que estaba con otra persona, vivo en una ciudad relativamente grande pero en el fondo es un pañuelo y al mes de dejarme ya me enteré, me dolió pero mucho menos de lo que esperaba. El caso es que al volver a casa no me fui triste, hasta cierto punto la comprendí aunque no hablaramos del tema. Pasaron los meses, los años. Durante ese periodo de tiempo conocí a una chica, llamémosla Matilde con la que llevo viviendo 9 años. Es una mujer excepcional y sí, estoy enamorado y aunque ella no lo sabe salvó mi vida porque Matilde no sabe nada de mi historia con Margarita, ni lo sabrá, no le hace falta saber que está con un pedazo de escoria, todo es más fácil así. Hubo más encuentros con Margarita pero cada vez más espaciados y tan asépticos como el primero. Era absurdo seguir quedando y enviandonos mensajes para los cumpleaños y las navidades para luego no explicarnos nada pero así hemos estado 10 años, un tiempo en el que prácticamente había olvidado todo este turbio asunto....hasta hace poco. Hará cosa de un año me di de alta en Facebook y el primer día Margarita me pide una solicitud de amistad ¡¡el primer día!! ¿Casualidad? No lo sé pero le envié un mensaje diciéndolo lo típico que me alegraba de verla y todo eso y ella me respondió comentando a ver si quedabamos que hacía años que no nos veiamos, le dije que vale pero ya está. No tenía muchas ganas de verla ni ninguna necesidad, así que pasó un año y así quedó la cosa. Hace unos meses fue mi cumpleaños. A primera hora de aquel día recibo un sms felicitandome, nada extraño, siempre lo había hecho pero no le respondí porque me quedé sin batería. Al llegar a casa tenía un mensaje en Facebook preguntandome porque no le había contestado y le dije la verdad y que si me había conectado era precisamente para responderle. Me dijo que haber si quedabamos, yo lo dije que vale. Pasaron dos semanas y la verdad es que no es que no quisiera quedar, es que ni siquiera me acordaba de la proposición, actualmente soy una persona feliz con muchas cosas en la cabeza así que me volvió a enviar otro mensaje para recordármelo y accedí, más por educación que por otra cosa. Cometí un error de libro. Cuando la vi la noté distinta, mucho más abierta que aquellas esporádicas quedadas. Y bien, todo lo que no habíamos hablado durante esta década se habló aquella tarde. Me dijo que en aquel viaje se había liado con un chico y que es su actual pareja. Que se había equivocado conmigo, que me dejó tirado, que no me había olvidado y que aún me quería. Me quería morir en ese instante, no necesitaba oir toda esa mierda, no me servía para nada en mi situación actual, lo pasado pasado está y es mejor no removerlo pero supongo que necesitaba explicarlo o supongo que no está pasando un buen momento o supongo tantas cosas que ya no se lo que suponer. Pero algo extraño me sucedió. La besé, fue un impulso, me vi en la necesidad de hacerlo. Y nos besamos y me invitó a su casa. No debí ir pero fui. Entre aquellas cuatro paredes pareció que el tiempo había echado marcha atrás, fue todo igual que hace diez años y fue cuando me di cuenta que aún la amaba, con locura. El día anterior apenas la recordaba y al día siguiente estaba colgadísimo por ella de nuevo. Después de aquel episodio estuvimos un par de semanas sin saber nada el uno del otro. Pero Facebook aplicó su poder y el chat hizo su trabajo. Chateabamos, nos deciamos cosas. Cuando lo haciamos me sentía en la gloria pero después los remordimientos me comían. Porque amigos y amigas, aquí está lo grabe del asunto, me vuelvo a casar en breve con Matilde. Tengo mis motivos, son profundos, pero necesito casarme por un tema de salud. No voy a ser muy explicito pero si sois listos comprendereis los beneficios que un enlace conlleva a la hora de solicitar ciertas cosas. Así que hace poco llamé a Margarita para quedar. Le escribí una carta explicándole lo de la boda y explicandole que ella era el amor de mi vida pero que jamás estariamos juntos, nuestros destinos no están unidos. La leyó en mi presencia y estaba de acuerdo con todo, teníamos que cortar de raiz porque esto no nos llevaría a ningún sitio, fue una hora durísima, no pude contener las lágrimas y besarla por última vez. Y así lo hemos hecho, no más Facebook, no más mensajes y no más tonterías. Pero es igual, estoy absolutamente hundido, mucho peor que antes de darle la carta. Porque me he dado cuenta de que ni diez años ni tener a mi lado a una mujer increible en todos los aspectos me han servido para olvidar a Margarita. Y porque sé que la he perdido definitivamente. Es curioso porque hace tres meses no me importaba y ahora no pienso en otra cosa, me está afectando incluso a nivel laboral y físico, he perdido muchos quilos y estoy de muy mal humor, incluso mis allegados me notan que me pasa algo.
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