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Para que puedan entender la situación, necesito ponerlos en contexto. Procedo a explicar: provengo de una familia católica y todos somos muy creyentes, especialmente mi abuela. Cuando tenía 10 años, en mi primera comunión, mi abuela me regaló una cadenita de oro con una cruz. Desde ese día, siempre la llevo puesta. Además, tengo la costumbre de persignarme antes de salir de un lugar y al llegar.
Hace una semana, fui a bailar con algunas amigas y decidí quitarme mi cadenita porque me habían dicho que se veía algo anticuada. Sin embargo, antes de salir de casa, mi abuela, que tiene 97 años, me detuvo y me preguntó por qué no la llevaba puesta. Le expliqué la razón, pero ella me pidió encarecidamente que me la pusiera de nuevo y que bajo ninguna circunstancia me la quitara. Para ella, esta cadenita es una forma de llevar a Dios siempre conmigo, así que accedí a su solicitud y me la puse.
Cuando llegamos a la fiesta, había algunas chicas fumando marihuana. Una de ellas comentó que mi cadenita parecía un poco fuera de lugar y, entre risas, intentó quitármela, aunque no tuvo éxito. Supongo que le resultó complicado hacerlo.
Ayer, salí a cenar nuevamente con estas amigas, y una de ellas me regaló una cadenita de plata que tenía una calavera. Me sugirieron que me quitara la de la cruz para que esta nueva luciera mejor. Intenté quitármela, pero no pude hacerlo. Finalmente, le pedí ayuda a mis amigas, pero ninguna de ellas logró retirarla. Dejamos la situación tal como estaba, pero desde ese día, ya no me hablan. No sé exactamente qué les molestó, si fue mi religión o simplemente mi cadenita
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