|
Usuario Novato
Registrado el: 05-August-2022
Mensajes: 16
Agradecimientos recibidos: 6
|
¡Hola a todos!
Quiero contaros mi caso, porque puede iluminar a mucha gente, ya que existen casos muy únicos y excepcionales.
Tuve 9 años de relación con un hombre divorciado con 2 hijos. Al comienzo mostraba mucho interés, pero hablaba muchísimo sobre su ex, sobre lo mal que lo pasó y su trauma. Pasaba el tiempo y seguía hablando mucho de ella. Daba señales, pero cuando yo le preguntaba él me negaba que no hubiera pasado página... Al año y medio de salir juntos, uno de esos días que teníamos una cita en su casa nos pusimos a ver vídeos musicales en Youtube mientras bebíamos vino. De repente, empezó a poner canciones italianas que le recordaron un superviaje que tuvo con su ex en Sicilia, diciendo que no pararon de escuchar esa canción en una época llena de dicha y felicidad. Echó a llorar como un niño pequeño, poniéndose las manos en la cara y diciendo "¡hija de ****, hija de ****!".
Me sentí fatal, yo veía a un hombre que no había superado la relación con su exmujer y me volví a casa con intención de cortar la relación.
Me invitó 3 días después, volví a su casa y me notó muy seria. Los ojos se me llenaron de lágrimas y le dije que no me pareció normal lo que presencié la otra noche, que me sentía mal porque vi a un hombre todavía enamorado de su exmujer. Entonces, al verme así, se arrodilló, me pidió perdón, me dijo varias veces que me quería mucho, que yo estaba equivocada, que no quería perderme, que él había bebido mucho y que de vez en cuando tenía bajones por el trauma del divorcio, pero nada más. Me convenció.
Poco después comencé a convivir con él y sus hijos. Me volqué completamente en ellos, yo sentía un amor inmenso, daba, daba y daba amor sin límite. En la intimidad yo era mucho más cariñosa con él, mientras que por su parte no había pruebas de afecto propias de un hombre enamorado, todo era muy sexual pero... no sé, me faltaba algo, no veía a un hombre que se dejara llevar. Él siempre me hablaba de una coraza a raíz de su trauma, pero me decía que me quería mucho, que solo eran sus miedos. En cambio, cuando salíamos con su familia, amigos, etc., él se mostraba afectuoso conmigo, me besaba en público, me abrazaba por la cintura o por los hombros, me mostraba como un trofeo, un símbolo de que había superado a su exmujer: yo era una tía cañón, rubiaza, con tipazo, buen trabajo, inteligente... era algo muy raro, porque era un hombre diferente en casa y luego había otro, una imagen que él quería proyectar frente a los demás.
Él comenzó a llegar tarde a casa, bueno, lo hizo casi desde el principio, y yo pensaba que debía estar muy ocupado. Me hablaba de su trauma y sus bajones y se justificaba. Jugaba conmigo diciéndome que su ex lo presionaba, que le alejó de los amigos y la familia, que él necesitaba su espacio y recuperar todo eso... Y yo decidí creerle y respetarlo, porque siempre hablaba de su trauma, y sentía que debía hacerlo mejor que su exmujer, sentía que competía con un fantasma. Creo que ahí comenzó mi síndrome de Rebeca, por lo que he leído suelen ser celos sobre la ex infundados, pero en mi caso tenían un fundamento real. Él me hablaba de un superenamoramiento brutal hacia ella, una relación idílica, perfecta, que ella rompió, y yo no sentía que él me correspondiera a mí de la misma manera, ¿por qué no parecía un hombre enamorado, como lo estuvo con ella?
El tiempo pasaba, y en el último año descubrí que él no salía nunca tarde de trabajar: lo que hacía era darse su tiempo, ir a salones de juego, se tomaba alguna caña, se iba a los centros comerciales... era como si algo le impidiera llegar a casa temprano para compartir tiempo conmigo y sus hijos. Le di un ultimátum, le expresé por fin un gran malestar y por primera vez me escribió por Whatsapp un "te quiero". Dejó de frecuentar los salones de juego, y luego lo sustituyó por otras actividades como salir con amigos, salir a hacer deporte... y llegaba más tarde aún. Nunca hubo otras mujeres, estoy segura de ello.
Pero mi amor era tan grande, daba tanto y recibía tan poco, que entré en depresión, mi síndrome de Rebeca me estaba matando, y la falta de comunicación con mi pareja, a la que siempre buscaba, me estaba minando cada vez más mi poca autoestima. Se me fue toda la paciencia, en los últimos meses decía y pedía las cosas con malas formas, comencé a ser más estricta con los niños porque quería ser mejor que su exmujer en la educación de los críos, me centré en mi trabajo porque su exmujer consiguió plaza fija y yo también quería la mía... ¡me olvidé de mí misma!
Fui a una psicóloga, me recomendó hacer actividades comunes. Le pedí ayuda, jugar al pádel... y me ponía excusas: habría que comprar el material, no tengo tiempo, tengo mucho trabajo, lo veremos más adelante... Mi físico y mi salud mental comenzaron por deteriorarse, gané peso, estaba fatal.
Hasta el 3 de julio de este año 2022, que regresó de un viaje de negocios y me dijo, en una confitería y rodeados de gente: "no me siento bien contigo, en este viaje no te he echado de menos. Me siento vacío, sin fuerzas, y necesito estar solo". ¡Me quedé en shock! Me estaba dejando cuando peor me encontraba.
No me lo podía creer, al día siguiente tuve que preguntarle nuevamente: ¿estás rompiendo conmigo? ¿por qué? Me humillé, me arrodillé, le rogué, le dije que me sentía morir, que no podría vivir sin él y sin sus hijos, que los sentía como míos. Y él me respondió: "ya no estoy enamorado de ti, y no hay cosa peor que estar con una persona que me hace sentir que estoy solo, después de decirte todo esto... ¡me siento liberado!".
Y ahí toqué fondo, me hirió en lo más profundo de mi ser. Comencé a empacar mis cosas para abandonar su casa, nuestra vida juntos, me llevó 4 días hacerlo, y él actuaba normal, como si no pasara nada y fuera una amiga más. Para mí fue una auténtica tortura.
Cuando me mudé, comenzó a enviarme mensajes días después: "te echamos de menos, espero que estés muy bien". Yo tardaba en responder 3 días, nunca le dije que le echaba de menos, pero que deseaba que estuviera bien. Luego comenzó a enviarme fotos de sus hijos, y lo mismo: "espero que estés muy bien". Luego decía que sentía mucho lo que me estaba pasando, que él seguía teniendo un trauma con su exmujer, que era un inmaduro y que debería ir a un psicólogo. Algo que siempre le decía en estos 9 años, ahora parece que se dio cuenta, después de romper conmigo.
En su último mensaje, me envió una foto de su hijo: "Te mando un fuerte abrazo ahora. Le hemos quitado los brackets, ya son historia. Espero que estés bien. Buenas noches". Me he pasado 8 días sin responderle.
Y después de esos 8 días, hice una cosa para ver si yo estaba loca, o si mis sospechas siempre fueron ciertas: busqué en el chat de Whatsapp todos los "te quiero" que hubo en 9 años. Todos eran míos, y nunca me dio la misma respuesta, un "yo también te quiero" ni nada similar. A veces me dejaba en visto por horas, y cuando respondía era para hablarme de cosas que nada tenían que ver: sobre el nuevo contrato de fibra óptica, una noticia que había visto... O como mucho me respondía con un "qué hermosa".
Hice captura de pantalla de todos esos "te quieros" que nunca fueron devueltos, y en plena madrugada comencé a redactar un mensaje de despedida, no para hacer contacto cero, sino para asegurarme de cerrar una puerta para siempre. Le escribí lo siguiente:
"Hola, (nombre de mi ex). Tenías razón: no hay nada peor que estar con una persona que te hace sentir solo. Pero esa persona, no era precisamente yo. Quería dejarte un esbozo de algunos de mis TE QUIERO que nunca tuvieron la misma respuesta. Podría seguir hasta el mismísimo 2014, pero no hace falta tanto. Gracias por enseñarme tanto en un solo mes: la primera cosa, que me quería muy poco por mi ausencia de autoestima. Que el quererme tan poco, hace que otros no me valoren ni me sepan querer. Que dar mucho y recibir poco es señal de una pareja mal equilibrada. Que no se puede empezar una nueva historia si la otra parte no ha cerrado la anterior. Muchos años de promesas, pero nuestro viaje más largo fue para ir a (ciudad de su exmujer) y decirme en qué sitios hacías esto y lo otro con (nombre de su exmujer). Ya no siento lo mismo, ahora se me cayó la venda y lo veo todo muy claro. Ahora entiendo que no estaba loca y que las palabras que intentaban convencerme de lo contrario solo intentaban convencerte a ti mismo. Me da mucha pena por ti, ojalá hubieras ido a un psicólogo mucho antes. Porque otra cosa que he aprendido, es que yo no puedo ser el psicólogo de nadie, ni puedo ser pareja de quien se olvidó de cómo se ama. Perdónate, intenta ver tu realidad sin fustigarte, deja de fantasear y negar lo obvio, busca ayuda y sánate. Que este proceso, al menos, sea definitivo para ti. Gracias por lo que me has dado, pero también por lo que no, porque ahora sé que el mayor amor de mi vida debo ser yo misma, que no debo depositar esa responsabilidad en otra persona, y que me niego de por vida a volver a depender emocionalmente de nadie. GRACIAS. No quiero más fotos de los peques, antes era tu pareja con todos los derechos, no quiero que me rebajes a ser amiga que recibe migajas por pena. No necesito tu conmiseración. Perdona este texto, pero me atormentaron durante muchos días tus palabras: "no hay cosa peor que estar junto a una persona que te hace sentir solo". Qué ciego estabas, de verdad. Busca por curiosidad esos TE QUIERO en WhatsApp. Te sorprenderá descubrir cuándo me los dijiste a mí. Mucha suerte, te deseo lo mejor."
Acto seguido, le envié unas 40 capturas de pantalla, con 40 te quieros míos desde 2022 hasta 2017 (suficiente), que nunca fueron devueltos, o directamente se ignoraron hasta el día siguiente. El único "te quiero" que recibí suyo, fue de cuando yo descubrí que nunca salía tarde del trabajo y le di un ultimátum. En ese momento, me agradeció que le abriera los ojos, porque él era un inmaduro y yo le había dado una gran lección.
Estuvo 5 días sin responderme, fue el primer mensaje que no me respondía en toda su vida. No esperaba que lo hiciera. He visto la verdad Y LA HE DEMOSTRADO con realidades tangibles, fuera de todas sus fantasías inmaduras y egoístas. Mi conciencia quedó más tranquila.
Y el mensaje que me respondió 5 días después fue el siguiente: "Hola (mi nombre). Disculpa el retraso en esta respuesta pero he estado unos días reflexionando en lo que has escrito y revisando los mensajes. En primer lugar , quería pedirte disculpas por no haberme conocido lo suficiente al principio y durante la relación . Lamento todo el daño que te he podido causar por ese motivo . Creo que siempre ( o al menos lo he intentado) he querido hacerte ver lo valiosa que eres como persona porque tú no lo veías . Eres súper especial y eso quiero que nunca lo olvides. Tienes unos valores y una forma de ser maravillosa. Siempre has sido honesta y sincera. Como bien dices en tu mensaje , necesito ayuda y como te prometí voy a hacer todo lo posible porque merezco sanar esa parte emocional que sigue herida. Yo también te deseo lo mejor porque te lo mereces. Realmente siento todo esto . Dale un besico a (nombre de mi gato) que se le echa también mucho de menos y cuidate mucho, (mi nombre)."
No le pienso responder nunca más, contacto cero total.
No, no estaba loca, mi síndrome de Rebeca no era un trastorno por celos infundados, era una verdad que en el fondo sabía, pero él me convencía de lo contrario cada vez que dudaba sobre sus sentimientos. Los "te quiero" suyos solo me los decía cuando me veía dudosa por este tema.
¡Pero no estaba loca! Mi ex, por fin, me ha reconocido que nunca ha superado su divorcio, y se viene a dar cuenta 9 años después... Creo que he sido una relación rebote que ha durado casi una década, por increíble que parezca.
Me siento utilizada, cogió a una mujer en una etapa muy bonita de su vida sin cargas, pero con muy baja autoestima, para llevarme a su terreno y exhibirme como un falso símbolo de superación. Me ha utilizado para niñera de sus hijos, como paño de lágrimas, como psicóloga de su trauma... y realmente, amor, amor real, nunca me lo ha dado.
En septiembre comenzaré terapia con una psicóloga, porque por muchos casos que he leído por Internet nunca he visto uno como el mío.
No os podéis imaginar lo que se siente al saber que tu pareja nunca ha estado realmente enamorado de ti en 9 años, que pude salir de eso antes pero siempre me engañaba con los falsos "te quiero" convenientes.
No sé si a alguien le habrá sucedido algo parecido, puede que mi historia ayude a otros, pero a mí al menos me sirve para desahogarme un poco. Escribir todo esto es como una terapia.
Mil gracias por leerme, estaré encantada de leer vuestros consejos para conseguir mi autoestima y volver a ver la vida con ilusión. ¡GRACIAS!
|