Es cierto que no podemos saber con certeza qué "gran impedimento" tiene. Sin embargo, su comportamiento te ha dado la respuesta, aunque no sea la que esperabas. La realidad es que, independientemente del motivo, él no está dispuesto a casarse contigo. La falta de acción, las excusas ilógicas y el hecho de que se haya ido en lugar de enfrentar el problema son señales claras de que, por la razón que sea, su deseo de casarse no es tan fuerte como dice.
Es hora de dejar de buscar una "solución" a sus excusas. Lo más probable es que no haya un solo motivo, sino una combinación de miedos, inseguridades o simplemente una falta de compromiso con el matrimonio en este momento. La única verdad que necesitas aceptar es que, a pesar de su amor, él no quiere dar ese paso.
El hecho de que él no te haya buscado en tres semanas después de tu ultimátum es la prueba más dolorosa y clara de que no está dispuesto a hacer el esfuerzo que la relación necesita para prosperar. A veces, las personas que amamos no son capaces de darnos lo que necesitamos. Y en esos casos, la decisión más difícil y más valiente es la de seguir adelante.