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Iniciado por No Registrado
Ahora ex casi algo...
Ha dicho que no tiene sentimientos por mi. Y además lo ha repetido varias veces en estas últimas conversaciones aún sabiendo que me hacía daño.
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Esas expresiones de 'mi casi algo' te está haciendo casi tanto daño como él. No veo conveniente que te enredes con un lenguaje de ligaduras sentimentales por ese señor (llámese Perico el de los palotes) que es un señor que está por ahí, no se sabe donde, y que además está bien donde está (ahí, allá).
Alguien que dice que no tiene sentimientos hacia ti no te tiene por qué hacer daño. Quizá sea reprochable que la falta de sentimientos se demuestre con un tono agrio o despectivo; pero no va más allá de lo que se dice, y sobre todo de lo que (no) se hace. En tal tesitura se actúa en consecuencia.
Y no con promesas y falsas esperanzas, como él te decía. Se actúa con base en actos consumados. El amor es quererse a uno mismo, aunque a veces se aprenda tarde la lección.
Tú ya tenías presente que era 'tu casi algo', que te decía que esperaras para lo mismo quererte. Ahí está el centro de lo turbio y repugnante, como es tener a alguien en la zona gris para no afrontar responsabilidades.
La carga de ego y suficiencia que se gastaba ese señor, el tal Perico (el de los palotes) has de compensarla con la firme decisión de no hablarle el resto de la vida; pero has de atender bien cómo vas gestionando el amor propio que aflora en ti porque se te puede volver en contra, y es que la decepción, la desilusión y la rabia juegan malas pasadas.
El equilibrio perfecto se alcanzará cuando recuperes ese amor propio y pongas a ese señor en el sitio adecuado. Ni en un cuadro, ni en la picota. Es la indiferencia la que gana la partida. Es la que te permitirá ver con claridad que todo lo que te diga o todo lo que haga en adelante perdió su significado. Y sobre todo te permitirá saber que el que no da amor de verdad no lo merece.