Me parece que tu opinión está influida por un sesgo que ignora hechos históricos ampliamente documentados.
Cita:
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Bueno míja, lo que no entiendo es ese rencor, si te fijas la historia ha sido llena de invasiones, sometimiento, imposiciones desde las antiguas civilizaciones, las conquistas, los imperios, las migraciones, así ha sido siempre, por eso existen los países, ¿por qué ahí no polemizan o no dicen nada?
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Si seguimos tu perspectiva de la Conquista Rosa en ese caso una civilización extraterrestre avanzada llega a la Tierra y decide invadirnos porque “nosotros estamos atrasados” y “ellos van a traer progreso”. ¿Aceptaríamos eso? ¿Justificaríamos una guerra que destruye nuestras culturas, vidas y territorios solo porque trajeron tecnología? Claro que no.
Decir que toda invasión es justificable porque “trae progreso” es tan absurdo como pensar que cualquier agresión violenta se convierte mágicamente en algo bueno. La historia nos muestra que el llamado “progreso” impuesto por la fuerza suele venir acompañado de exterminio, opresión y pérdida cultural.
Así como no aceptaríamos que extraterrestres invadan nuestro planeta con ese argumento, tampoco podemos justificar invasiones o conquistas pasadas bajo esa excusa. Progreso sí, pero no a costa de la dignidad, la vida y la diversidad de los pueblos.
Cita:
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¡Ay míja! Claro que sí trajeron progreso,
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Mira, reducir la Conquista de México a una simple cuestión de “progreso” y minimizarla como si fuera solo un choque cultural inevitable es ignorar el enorme sufrimiento que causó. No se puede tapar la historia con frases hechas ni justificar la violencia colonial con ideas simplistas.
Los hechos son contundentes: Hernán Cortés llegó con poco más de 500 hombres españoles, pero se apoyó en más de 80.000 guerreros aliados indígenas, enemigos de los mexicas, para someter un imperio poderoso y sofisticado. En ese proceso, la toma de Tenochtitlan en 1521 se realizó tras un asedio de 80 días que causó la muerte de más de 240.000 habitantes, incluyendo amplia proporción de civiles inocentes.
Además, fue un proceso caracterizado por masacres como la de Cholula, donde más de 5.000 personas fueron asesinadas en cuestión de horas, muchas desarmadas y civiles
A esto hay que sumarle la catástrofe demográfica: estima la historiografía que entre guerras, esclavitud, explotación y epidemias introducidas por los europeos para las que los indígenas no tenían inmunidad la población originaria de Mesoamérica cayó en un 85% en apenas un siglo, pasando de cerca de 11 millones a menos de 1.5 millones en 1650.
Decir que “los indígenas estaban atrasados” no solo es una generalización falsa, sino que invisibiliza la complejidad, avances y riqueza cultural de civilizaciones milenarias que desarrollaron agricultura, astronomía, arquitectura monumental y sistemas políticos sumamente sofisticados.
Más que negar o justificar el daño, lo importante es reconocer con honestidad que la Conquista fue un proceso violento, donde la imposición de “progreso” fue a costa de vidas, territorios y culturas enteras.
Criticar ese pasado no es sembrar rencor, sino buscar justicia histórica y aprender para no repetir errores. La historia no es solo para repetir lugares comunes, sino para entender contextos y consecuencias reales, con rigor y respeto.
¿No crees que si queremos un diálogo sincero hace falta dejar atrás esas excusas simplistas y mirar el pasado con toda su verdad, sin minimizar ni justificar la violencia?