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Usuario Novato
 
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Veréis…

Hace 6 meses conocí por una app al clásico recién separado que quería vivir lo que no ha vivido en 17 años de relación. Cuando lo conocí, hacía unos 5-6 meses que había salido de esa relación tan larga. Estaba en un momento de euforia: fiesta, Tinder, más fiesta y más Tinder. Sus mensajes eran: “yo ya no creo en la monogamia, yo ahora quiero vivir la vida, tú puedes ver a quien quieras, yo ahora no quiero una relación…” y muchos etcéteras. Nos veíamos a menudo, hicimos un par de escapadas, había mucha atracción, pero él también veía a otras, yo lo sabía, aunque me “reservaba” un lugar especial. Yo, sabiendo todo esto, me obligaba a tener otras citas y las tuve, pero nunca coincidí con nadie que me gustara como él.

Yo soy consciente y, lo sé, tendría que haber salido antes de ahí. Pero no lo hice porque con el paso de las semanas comenzaron a emerger estos otros mensajes: “me gustas mucho y cada vez me gustas más, estoy super bien contigo, me haces sentir super bien, tengo ganas de verte, buenos días bonita…”, y, también, muchos etcéteras. Teníamos una química sexual brutal, mil cosas en común, conversaciones de horas, nos hacíamos reír, y por eso yo me mantenía de alguna forma ahí.

Hasta que, de repente… le llegó el declive. Hace un par de meses dio un vuelco y pasó de un momento ‘viva la vida’ de recién separado a entrarle todos los males. Ahora mismo está de baja por depresión, tomando antidepresivos, ansiolíticos, y desde hace unos días también pastillas para dormir.

Así que llegó la conversación necesaria… En la que, de la noche a la mañana, pasó a repetirme nuevamente que no quiere una relación, que no ve más allá y que no sabe ni dónde está ni lo que quiere, además de que se ha quedado sin libido (es como si rechazara cualquier relación femenina). Yo le respondí que entendiera que yo no podía seguir allí de esta forma (he tenido muchísima paciencia todos estos meses y he tolerado todos sus altibajos) y él, llorando, me dijo que lo entendía, pero que por favor no saliera de su vida… que me quedara como una amiga.

Y así están las cosas. Hace alrededor de un mes me he convertido en una amiga de cafés una vez a la semana. Me escribe prácticamente a diario para saber qué tal mi día y cosas parecidas. Lo estoy pasando mal, porque al margen de que sé que no es su mejor momento, a mí me cuesta mucho encender el on/off en mi cabeza y ser de repente su amiga de lunes a martes (mi autoestima se está resintiendo). Además, llega el fin de semana y no nos vemos, pero él sí hace planes con sus amigos -lo cual me parece súper necesario en su estado-, ¿pero en qué lugar estoy yo?

Siento que no he terminado de conocer a su “yo” real, porque, digo yo, no será ni el eufórico ni el depresivo, y no dejo de preguntarme si las cosas hubieran sido distintas en otro momento. Y sé cómo suena todo esto, sé que tengo que pensar en mi bienestar y alejarme, pero… ¿y si me estoy perdiendo algo muy bueno en el futuro por no quedarme?

Hace unos días decidí alejarme definitivamente, porque estoy con una angustia y ansiedad en bucle, pero cuando comienzo a “desaparecer”, enseguida me pregunta que qué me pasa… Esta mañana me he preparado una nota de voz de 15 min despidiéndome de él y no me he atrevido a enviarla… Porque para más inri me digo a mí misma que tenga paciencia y esté ahí, ¿pero esperando a qué y haciendo qué?

No sé qué hacer… ¿os quedaríais ahí como amiga y ya veremos en el futuro o me voy de aquí? ☹
 
 


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