Lo único parecido que he escuchado es una antigua superstición, originaria según las distintas fuentes, tanto del Cáucaso como del Turquestán... Y trata sobre un rito en el que el hombre interesado en conseguir a una mujer, de la que se haya auténticamente enamorado, entre otras cosas, inicia una suerte de celibato absoluto, mientras dure el cortejo. Es decir, el candidato silenciosamente (no anunciará a nadie que está realizando este ritual) no mantendrá relaciones sexuales con ninguna otra mujer, ni se masturbará... como una forma de concentrar toda su energía en su preciado objetivo. Tampoco ingiere harinas de ningún tipo, esto me resulta aún más sorprendente y, es posible alguna otra cosa más que no recuerdo en este momento.
Lo tuyo vendría a confirmar aquella superstición
Pese al chiste, la historia de aquella tradición es real.