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Hola a todos. He descubierto el foro buscando información por google y me gustaría contaros mi caso por si pudieseis darme algún consejo. Soy una mujer de 46 años.
Desde que era pequeña, comenzando por mi padre, mis relaciones con los hombres siempre han sido muy malas. Mi padre fue un padre ausente que pasaba sus días del trabajo al bar, del bar a casa a dormir y vuelta a empezar. Murió hace ya años y prácticamente no tengo recuerdos cariñosos de él.
En el colegio y en el instituto me hacían bullying porque siempre he estado rellenita y era muy tímida. Mi primera experiencia con un chico fue en el instituto, con 15 años. Ese chico me gustaba mucho y por cosas de la edad, un día le masturbé. Tonta de mi, en lugar de conseguir que saliese conmigo o que me prestase atención, lo que hizo fue contárselo a todo el instituto y convertir mi paso por el instituto en un infierno. Es algo que nunca cuento, porque es una etapa de mi vida que me averguenza mucho, pero aquí en el foro, desde el anonimato, lo puedo compartir.
Conseguí hacer el bachillerato en un instituto distinto y la cosa mejoró un poco. Aquí salí con un compañero de clase un par de meses, pero al final me puso los cuernos.
El resto de mis escasas experiencias con hombres siempre han siguido el mismo patrón desde entonces, solo he conocido imbéciles, narcisistas y mentirosos que solo querían usarme. Todo hasta el punto en el que terminé por desarrollar una aversión y odio muy intenso hacia todo lo masculino y lo relacionado con los hombres. Cada vez que escuchaba algún caso de maltrato por la tele, cerraba con fuerza los puños y fantaseaba con un virús que matase a todos los hombres de la tierra. Se que suena fuerte, pero era algo que no podía controlar. No lo podía controlar. No solo los evitaba, sino que cuando me veía obligada a tratar con alguno, actuaba de forma borde y desagradable.
Así me he pasado la mayor parte de mi vida adulta hasta que hace unos años me di cuenta de que ese odio que había desarrollado estaba afectando muy negativamente a mi vida. Pero concretamente fueron un par de sucesos los que me hicieron tomar la iniciativa de buscar ayuda profesional.
El primero fue con un vecino al que todas las mañanas temprano me encontraba en el parking. El siempre me daba los buenos días, y yo reaccionaba apartando la mirada, metiéndome en el coche y haciendo como que no le había escuchado. Incluso llegué a pensar que podría hacerme daño, violarme e incluso matarme por quedarme a solas con él en el parking. Me asqueaba que me dirigiese la palabra hasta el punto de que comencé a llegar 15 minutos antes al trabajo para evitar coincidir con él en el parking. En una ocasión coincidimos a otra hora distinta, a medio día, el se bajó de su coche y yo del mío y me dio las buenas tardes. Yo aparté la mirada y su hijo pequeño salió del asiento trasero y le preguntó: "papi, porque esa señora no te ha saludado", y el padre le respondió que hay gente muy mal educada, pero que él no tenía que ser así, que él diese siempre los buenos días y las buenas tardes y demostrase que él si tenía educación. Además, se lo dijo a su hijo con un tono de voz alto, con la intención de que yo lo escuchará. Salí del parking y me sentí muy avergonzada.
Lo otra cosa que me pasó y me llevo a pedir ayuda profesional fue una vez que había tenido que ausentarme del trabajo para ir al médico. Llegué a la oficina y estaba subiendo la escalera. En la oficina donde trabajo siempre ha habido un ambiente muy serio. Nadie habla con nadie salvo para temas de trabajo y todo el mundo es muy serio y formal. Pues bien, mientras subía la escalera escuché a mis compañeros charlar, así que me paré en mittad de la escalera para escuchar lo que decían. Estaban hablando de sus cosas, contando anecdotas, riendo y en un ambiente muy distinto al que yo estaba acostumbrada. Pues fue terminar de subir la escalera y sentarme en mi mesa, y todo ese ambiente de charla y buen rolllo se disipó por completo, volviendo el ambiente a la seriedad y formalidad de siempre. Lo comenté con una compañera con la que me llevo bien y fue brutalmente sincera. Cuando no estoy ese es el ambiente normal y que tengo fama de ser muy borde, sobre todo con los compañeros y de estar amargada.
Ha día de hoy, y tras casi un año acudiendo a una psicóloga, he comprendido que ese odio defensivo que había desarrollado no iba a hacerme ningún bien. He progresado mucho, me disculpé con mi vecino del parking y le dije que estaba pasando por un mal momento. Lo comprendió y ahora nos saludamos todos los días de forma amable. En el trabajo veo que el ambiente cuando estoy presente a mejorado y los compañeros se muestran más dispuestos a compartir alguna anécdota o hablar de su fin de semana. Incluso un viernes por la tarde me invitaron a acompañarlos a una cervezería a la que a veces suelen ir.
El caso es que soy una mujer a la que le atraen los hombres, y en este punto de mi vida tras la mejoría que he experimentado, me gustaría volver a darle una oportunidad a una relación y conocer a alguien, pero tras tantos años sumergida en mi guerra mental contra todo lo masculino, no se ni por donde empezar. Es como ser totalmente nueva en esto de las relaciones, así que me gustaría saber que consejos le daríais a alguien que empieza desde cero, tras tantos años.
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