Ya de por sí es curioso que durmamos, pues parece un error de la evolución (¿qué utilidad tiene dormir para un animal que tiene depredadores si le va a volver indefenso?, ¿qué utilidad tiene dormir para las personas, que nos evita hacer tareas provechosas?), pero está claro que está por algo, y en este caso sirve para que nos "recarguemos". Es decir, el cuerpo se autorrepara más deprisa, y la mente se "desfragmenta", de tal modo que los recuerdos son repartidos a los respectivos 'cajoncitos'. Es como cuando rebuscamos en el trastero, y nos topamos con fotos de la antigua novia, o una carta escrita a mano, a alguien querido. Es inevitable que sintamos algo. Pues bien, esto del sueño es igual; ocurre al azar, y en los momentos más insospechados.
Creo que hay que darles a los sueños una justa consideración, como escaparates de nuestro subsconsciente, experiencias previas y deseos, sin más trascendencia. Ayudan. Restablecen nuestro equilibrio interior, a semejanza de la homeóstasis corporal. En ocasiones, si hace mucho frío, tiritamos. Nuestro cuerpo reacciona con temblores para mantener el calor corporal; en ocasiones no tenemos esos recuerdos vívidos y emocionales bien asentados, y es necesario remover un poco los archivos interiores.