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Siempre lo echo de menos y no puedo evitar mirar su perfil de WhatsApp y cuando lo veo en línea espero un mensaje pero rara vez ocurre. Pero los fines de semana son especialmente duros. Siempre esperando un "y si nos tomamos una cervecita?"
No me ignora, solo decidimos ser amigos porque en un momento del comienzo de la relación él pensó que nos conocimos en el momento equivocado. Para entoces ya me había enamorado. Luego hubo idas tu venidas sin llegar a nada. Él tiene su vida y es normal que no me escriba tanto como me gustaría, ni me piense como yo lo hago.
Sé que me equivoqué y tenía que haber rechazado ser solo amigos pero en ese momento no fui capaz de ser más fría.
Los fines de semana son especialmente duros. Sí. No creo en milagros y sin embargo los espero como una tonta. Porque soy incapaz de meterme en la cabeza que jamás estaremos juntos. Lo sé, mi lado racional lo sabe, pero el que controla las emociones no lo "siente"
Hay quien lo llama apego. Hay quien lo llama dependencia emocional.
Yo lo llamo maldición.
Y escribo esto porque mientras lo hago evito la tentación de escribirle a él y proponer nada.
Gracias por leerme
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