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Antiguo 21-Dec-2014  
Usuario Experto
Avatar de Danteojos
 
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Es curioso cómo los amigos, algunos amigos, se pierden con el tiempo, sin que a priori exista una razón válida que lo justifique. A mí me cuesta por lo menos entenderlo o, más que entenderlo, asumirlo. Todos adquirimos compromisos: pareja, familia, trabajo, etc, que dificultan mantener una relación de amistad en los mismos términos que en su día la fecundaron e hicieron pujante, pero no creo que eso implique no poder aunque sea de vez en cuando realizar una llamada, escribir un mail, quedar un par de horas para tomar unas cañas o un café. ¿Tan complicado es?

El caso es que te emparejas, tus amigos se emparejan también, unos marchan a un lado, otros a otro, se alejan, nos alejamos, "ya te llamo yo", "de acuerdo", "ya nos veremos", y, por desgracia, las amistades se van difuminando en la lejanía. Me refiero a las amistades verdaderamente importantes, esas que se fueron forjando a lo largo de los años, desde la infancia y la adolescencia. Y al cabo de cierto tiempo, un buen día te apetece quedar con ellos, con alguno, con varios, y buscas la agenda y empiezas a llamar, pero ya nadie está disponible, todos andan ocupados o ni siquiera están. Y entonces te das cuenta que has perdido esos amigos, los importantes, los verdaderos, y sabes que tienes otros, otros que has ido haciendo en el trabajo o por vecindad, pero que ya no son aquellos, aquellos con los que modelaste y compartiste sueños, con los que creciste, con los que te comiste el mundo, con los que reías a carcajadas en noches interminables, aquellos en cuyos hombros llorabas y a los que cedías los tuyos para que llorasen, aquellos, tus amigos, los importantes, los verdaderos.

Yo tengo algunos amigos de aquellos con los que sigo manteniendo un contacto continuado, pero otros, en cambio, que se han ido esfumando de mi vida de un modo harto sorprendente. Amigos o amigas que fue emparejarse o tener hijos y no volver ya jamás a dar señales de vida. Amigos o amigas a los que llamas y siempre ponen algún pretexto para no salir. Amigos o amigas a los que escribes y ni se dignan en responderte. Reconozco que eso me duele. Supongo porque concibo la amistad como la presea más valiosa que poseemos, a menudo más incluso que la familia, un bien realmente precioso al que, por desgracia, le sucede como a la salud, que no se la valora en su justa medida hasta que se pierde.
 
 


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