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Antiguo 02-Mar-2015  
Usuario Experto
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Registrado el: 26-November-2014
Ubicación: en una heroica,muy noble y excelentisima villa del norte del pais
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Cada ciudad, cada pueblo, cada villa de los cuatro puntos cardinales de este pais, posee sus propias leyendas,historias, cantares y gestas de las que a veces nos sentimos orgullosos y otras de las que no tanto, pero en el fondo es algo nuestro y para mi es un tema apasionante....

En este foro que es muy cosmopolita y multicultural, e interprovincial, seguro que todos tenemos nuestras leyendas preferidas de nuestras ciudades, y podrian ponerse y explicarse en este rincon de las leyendas....

Hace poco escuche una que me parecio interesante y fascinante....

La Cabeza del Rey Pedro el Cruel

El Rey Don Pedro I de Castilla era llamado el Cruel por unos, el justiciero por otros. Se decía de él que tenía el defecto de que le sonaban las canillas de su vestimenta al andar, hecho que se CONFIRMÓ después de su muerte por un estudio médico de sus restos, que permanecen en la cripta de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

La leyenda resumidamente CUENTA, que el Rey Don Pedro una noche salió a pasear por las calles sevillanas ausente de compañía. En este paseo, se topó con un Guzmán que pretendía el trono, y la ira desató una lucha de espada con espada.

El ruido despertó a una anciana que se asomó a la ventana, y pudo ver como una persona con el aspecto del mismo Rey atravesaba el pecho de su oponente. La anciana alarmada, cerró la ventana con la mala fortuna provocada por la ansiedad de que el candil que portaba para ILUMINARSE, calló al suelo de la calle junto al cadáver. Apoyada en la ventana imaginando que podía suceder cuando descubrieran el candil oyó un ruido como de nueces alejándose del lugar.

Los Guzmanes exigieron que se buscase al culpable y el Rey Don Pedro prometió que cuando se haye al culpable de la muerte colocaría su cabeza en el lugar de la muerte.

Ya en el juicio la anciana reconoció que lo vió todo, pero no quizo NOMBRAR a nadie, tan solo dijo mirando a un espejo que en él se podía ver reflejado al culpable de tal acto.

Al día siguiente con la cabeza metida en un cajón se dirigieron al lugar del asesinato mientras el pregonero gritaba de casa en casa que nadie osara de abrir el cajón bajo pena de muerte y confiscación de sus bienes.

A los ocho años, el Rey Don Pedro fue asesinado por su hermano, un Guzmán que aspiraba al trono si este moría, en los campos de Montiel.

Los guzmanes se apoderaron de la ciudad, y sin pensarlo se apresuraron al cajón para ver si se podía reconocer la fisonomía del cadáver del asesino de su pariente. ¿Cuál fue la sorpresa? En el interior del cajón se pudo contemplar una estatua de mármol de la cabeza del Rey Don Pedro.

El monarca cumplió su palabra de colocar la cabeza del asesino en el interior, pero no lo hizo colocándola de carne y hueso, él nunca puso esta norma sobre la mesa.

En la antigua calle Candilejo de Sevilla (llamada así por el cándil de la anciana), hoy llamada la calle Cabeza del Rey Don Pedro podemos observar dicha estatua.
 
 


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